Estás leyendo una noticia del día 03/07/2026
El fútbol es un deporte de detalles ínfimos donde el éxito de un club puede suponer el infortunio financiero de otro a cientos de kilómetros de distancia. En este caluroso junio de 2026, la ciudad de Málaga celebra un regreso histórico a la élite del fútbol español tras una gesta épica en el Estadio Mediterráneo. Sin embargo, mientras las fuentes de la Costa del Sol se llenan de aficionados blanquiazules, en las oficinas de Mendizorroza el ambiente es radicalmente distinto. El ascenso malaguista no solo ha reconfigurado el mapa de la Primera División, sino que ha dinamitado una operación financiera que el Deportivo Alavés daba prácticamente por cerrada, dejando un agujero de 300.000 euros en las previsiones de tesorería del conjunto vitoriano para la próxima campaña.
La clave de este entuerto económico reside en la figura de Miguel De la Fuente, delantero que ha cuajado una temporada notable y cuyo futuro estaba ligado a una cláusula de ascenso obligatoria con la UD Almería. El acuerdo estipulaba que, si el conjunto indálico lograba el retorno a la máxima categoría, se activaría automáticamente una opción de compra que reportaría beneficios directos al Alavés, poseedor de un porcentaje significativo de sus derechos federativos. Durante gran parte del curso, el Almería se perfiló como el gran favorito para ocupar una de las plazas de ascenso directo, lo que hacía que en Vitoria se frotaran las manos ante una inyección económica que resultaba vital para acometer los fichajes solicitados por el cuerpo técnico.
Todo cambió en una tarde de infarto en tierras almerienses. El Málaga, que llegaba como el tapado de la fase de ascenso, mostró una solvencia impropia de un recién llegado a estas lides y asaltó el feudo rojiblanco con una autoridad incontestable. La victoria a domicilio de los malacitanos no solo certificó su billete a la Liga EA Sports, sino que condenó al Almería a permanecer un año más en el pozo de la Segunda División. Con este resultado deportivo, la cláusula de Miguel De la Fuente quedó inmediatamente invalidada, ya que la obligatoriedad de la compra estaba supeditada exclusivamente al ascenso del equipo comprador. El Alavés, espectador de lujo en esta batalla, vio cómo sus planes de mercado se desmoronaban por un gol en el último suspiro en el Mediterráneo.
Los 300.000 euros que se han esfumado representan una cifra nada desdeñable para un club de la estructura del Alavés, que siempre ha hecho de la gestión austera y eficiente su bandera. En un mercado de fichajes cada vez más inflacionado y restrictivo por el control económico de LaLiga, perder casi un tercio de millón de euros supone tener que renunciar a ciertos perfiles de jugadores o renegociar contratos a la baja. La dirección deportiva liderada por Sergio Fernández deberá ahora buscar alternativas creativas para compensar esta pérdida patrimonial, mientras el jugador sigue en una situación de incertidumbre sobre su próximo destino, dado que el Almería, sin el presupuesto de Primera, difícilmente podrá afrontar operaciones de gran calado.
Además del caso de De la Fuente, la noticia también salpicaba colateralmente a Rodrigo Ely, otro viejo conocido de la parroquia babazorra que milita en las filas almerienses. No obstante, en el caso del central brasileño, el Alavés no conservaba derechos económicos que pudieran verse afectados por el resultado deportivo del Almería. Así las cosas, el fútbol vuelve a demostrar su cara más caprichosa en este cierre de temporada 2026. Mientras el Málaga prepara su desembarco en la élite con la ilusión renovada, el Alavés se ve obligado a recalcular su hoja de ruta financiera, recordando que en este negocio, los goles de un tercero pueden doler tanto como los encajados en propia puerta. La planificación estival en Vitoria comienza ahora con un obstáculo inesperado pero con la determinación de seguir compitiendo al máximo nivel.
