Estás leyendo una noticia del día 02/07/2026
El fútbol canario vive un momento de profunda nostalgia ante la marcha definitiva de uno de sus hijos predilectos hacia horizontes insospechados. Jonathan Viera, el mago de La Feria, ha confirmado su salida de la Unión Deportiva Las Palmas para iniciar una etapa sorprendente y exótica en la liga de Tailandia. No se marcha solo, pues en esta travesía le acompañan dos figuras que marcaron una época dorada en el fútbol regional: Tana y Roque Mesa. Este trío de talentos, que en su día hizo vibrar al Estadio de Gran Canaria con un estilo preciosista y cargado de magia, ha decidido unir sus destinos una vez más para enfrentar un desafío deportivo que mezcla la experiencia competitiva con una aventura de vida irrepetible lejos de las islas.
La noticia ha caído como un jarro de agua fría entre una afición que todavía soñaba con ver a su capitán liderando el proyecto en el futuro inmediato, pero las circunstancias del mercado y el deseo de explorar nuevos mercados han primado sobre la continuidad en casa. Durante los últimos años, el legado de Viera ha sido incuestionable, convirtiéndose en el epicentro sobre el cual giraba todo el juego ofensivo del conjunto amarillo. Su visión periférica, su capacidad para filtrar pases imposibles entre líneas y esa pausa necesaria en los momentos críticos del partido han sido, sin duda, los sellos distintivos de un jugador que ya ostenta la categoría de leyenda viva para toda la parroquia grancanaria.
Por su parte, Roque Mesa aporta ese equilibrio táctico y el carácter combativo que tan bien complementa la creatividad del mago Viera, mientras que Tana añade esa chispa y desborde necesarios para romper cualquier esquema defensivo. Los tres futbolistas, que ya compartieron vestuario en las épocas más brillantes de la entidad, han demostrado una complicidad que va más allá de lo meramente profesional, forjando una amistad forjada a base de triunfos y sinsabores que ahora se trasladará al continente asiático. La liga tailandesa, que crece exponencialmente en inversión y visibilidad, se hace con los servicios de tres piezas contrastadas que aún tienen mucho fútbol que ofrecer en sus botas.
El vacío que dejan estos nombres propios en el seno de la Unión Deportiva Las Palmas obligará a la dirección deportiva a realizar un ejercicio de introspección profunda. La gestión del relevo generacional y la sustitución de perfiles con tanta jerarquía en el vestuario representa el reto más complejo que tendrá el club durante este verano de 2026. Si bien es cierto que la entidad ha demostrado una capacidad asombrosa para reinventarse, la salida de tres pilares fundamentales que no solo aportaban calidad técnica, sino también un peso específico en el plano emocional y de liderazgo, obliga a reconstruir la columna vertebral de un equipo que aspira a consolidarse en la élite del fútbol nacional bajo una identidad renovada.
Finalmente, este movimiento marca el fin de una era romántica para el aficionado local. La estampa de ver a Viera, Roque Mesa y Tana en un terreno de juego tailandés será una imagen extraña pero cargada de simbolismo para los seguidores de la Unión Deportiva. Mientras ellos se preparan para conquistar el sudeste asiático, el club de sus amores deberá mirar hacia adelante con la convicción de que el ciclo se cierra, pero la historia continúa. El fútbol es, en esencia, este tipo de despedidas que dejan un sabor agridulce, recordándonos que incluso las historias más apasionantes necesitan capítulos nuevos en escenarios distintos para seguir manteniendo la esencia competitiva que define a este deporte.