Estás leyendo una noticia del día 05/07/2026
¿Está el Levante UD a las puertas de una nueva era, marcada por la valentía y el liderazgo? Esa es la pregunta que resuena en la ciudad del Turia tras las contundentes declaraciones de Brugué. El talentoso jugador catalán, que se prepara para su quinta campaña con la camiseta granota, ha encendido la mecha de la ilusión al afirmar con rotundidad que el equipo «se ha quitado el miedo» y está listo para consolidar la senda victoriosa del final del curso anterior. Una afirmación que no solo denota un cambio de mentalidad, sino que también subraya la madurez de un futbolista que parece destinado a asumir galones decisivos en el vestuario. Este mensaje, cargado de optimismo y ambición, llega en un momento crucial, con el equipo inmerso en la pretemporada y delineando los objetivos para una exigente temporada en la que el ascenso a la élite será, una vez más, el principal anhelo.
La posible designación de Brugué como primer capitán del Levante no es una casualidad. Su trayectoria en el club es un claro reflejo de compromiso y evolución constante. Desde su llegada, ha sido un pilar fundamental en diversas facetas del juego, adaptándose a distintas posiciones y demostrando una polivalencia que pocos jugadores pueden igualar. Su experiencia, su conocimiento profundo de la idiosincrasia del club y su ascendencia sobre los compañeros lo convierten en el candidato ideal para portar el brazalete. Asumir la capitanía en un equipo con la presión y las expectativas del Levante es un desafío mayúsculo, que exige no solo talento en el campo, sino también una gran fortaleza mental y capacidad para guiar al grupo en los momentos más difíciles. La directiva y el cuerpo técnico parecen haber depositado su confianza en él para liderar esta nueva etapa, un voto de fe que el catalán está dispuesto a recompensar con creces.
Las palabras de Brugué sobre haberse «quitado el miedo» no son una frase hecha; encapsulan una transformación profunda en la filosofía del equipo. En temporadas anteriores, el Levante ha mostrado destellos de calidad, pero también momentos de vacilación que le han impedido dar el salto definitivo. La referencia al «final del curso» apunta a una racha de resultados positivos y, lo que es más importante, a una forma de jugar más desinhibida y efectiva que lograron instaurar. Este nuevo enfoque, basado en la confianza en sus propias capacidades y en la audacia para proponer un fútbol ofensivo, es lo que Brugué y sus compañeros quieren mantener y potenciar. Es un mensaje directo tanto a la afición como a los rivales: el Levante de esta campaña no se achicará ante nadie y saldrá a competir con la máxima ambición en cada encuentro, independientemente del escenario o la envergadura del oponente.
Con la pretemporada en pleno apogeo, el cuerpo técnico trabaja incansablemente para pulir los detalles tácticos y físicos que permitan al equipo afrontar la nueva campaña con garantías. La figura de Brugué será central en este esquema. Su visión de juego, su capacidad para desequilibrar en el uno contra uno y su olfato goleador lo convierten en una pieza clave en la estrategia ofensiva. Más allá de su rendimiento individual, su liderazgo se manifestará en la cohesión del grupo, en la transmisión de esa mentalidad ganadora a los nuevos fichajes y a los jugadores más jóvenes de la plantilla. El desafío es mayúsculo: lograr que el equipo mantenga la regularidad durante una liga larga y exigente, superando los altibajos inherentes a cualquier competición y manteniendo siempre el foco en el objetivo principal: el retorno a la máxima categoría del fútbol español.
El verano de 2026, por tanto, se presenta como un punto de inflexión para el Levante UD. Con un Brugué más maduro y resolutivo liderando el camino, y una declaración de intenciones tan clara como la de «haberse quitado el miedo», el horizonte se vislumbra lleno de promesas. La afición granota, siempre fiel y exigente, espera que estas palabras se traduzcan en hechos sobre el césped, y que la valentía proclamada sea la piedra angular de una temporada inolvidable. El balón está ahora en su tejado; la tarea de convertir la ambición en éxito, en la de Brugué y el resto de la plantilla. ¿Será este el año en que el Levante demuestre que su transformación mental es la clave para un ascenso soñado?
