Estás leyendo una noticia del día 07/07/2026
El abrasador sol de julio se convierte en el primer gran rival del Levante en su regreso al trabajo. La pretemporada del conjunto granota ha arrancado con una intensidad que va más allá de lo puramente deportivo, ya que los jugadores se enfrentan a un clima extremo que exige un esfuerzo extra. Bajo la atenta mirada de Luis Castro y su cuerpo técnico, la plantilla ha completado su segundo día de entrenamientos en la Ciudad Deportiva de Buñol, sentando las bases de lo que será una temporada Hypermotion cargada de desafíos y altas expectativas. Cada gota de sudor es una inversión en el futuro, y los valencianos están dispuestos a pagar el precio por la excelencia.
Con el mercurio disparado en la Comunidad Valenciana, la estrategia de Castro ha sido clara: programar todas las sesiones a primera hora de la mañana para mitigar los efectos del calor. El objetivo primordial de esta fase inicial es la construcción de una sólida base física que permita afrontar con garantías el exigente calendario liguero. Los ejercicios de resistencia, fuerza y velocidad se combinan con trabajo táctico incipiente, buscando la cohesión grupal y la asimilación de los primeros conceptos del nuevo esquema. La atención al detalle es máxima, con énfasis en la hidratación constante y la recuperación para evitar sobrecargas y posibles lesiones que puedan lastrar el inicio del curso.
El primer gran examen no tardará en llegar. El próximo sábado, el Levante disputará su primer partido amistoso de la pretemporada ante el CD Leganés. Un encuentro que, siguiendo la tónica de esta fase de preparación, se celebrará a puerta cerrada en la propia Ciudad Deportiva de Buñol. Este choque inaugural no buscará tanto el resultado como la oportunidad de poner en práctica las ideas trabajadas en los entrenamientos y evaluar el estado de forma de los futbolistas. Será una valiosa toma de contacto para ver cómo los automatismos comienzan a fluir y para que los jugadores, tanto veteranos como nuevas incorporaciones y jóvenes promesas, empiecen a acumular minutos de competición, vitales para ganar ritmo.
La mentalidad del grupo es, sin duda, un factor clave. La experiencia de la pasada campaña, que rozó el ascenso, sirve de acicate para este nuevo intento. El compromiso de la plantilla con el proyecto es palpable, a pesar de las duras jornadas de trabajo bajo el sol. El cuerpo técnico está inmerso en un proceso de optimización individual y colectiva, donde cada jugador es empujado a dar su mejor versión. La gestión de las cargas y la comunicación constante entre técnicos y futbolistas son fundamentales para mantener alta la moral y la condición física óptima, sabiendo que el camino hacia la élite es largo y tortuoso, exigiendo la máxima entrega en cada sesión.
Así, el Levante avanza con determinación en su puesta a punto, transformando el desafío del calor en una prueba de carácter y resistencia. Los cimientos de la nueva temporada se están forjando en Buñol, entre el sudor y la ambición, con la mirada puesta en un único objetivo: volver a la categoría de oro del fútbol español. Los próximos días y semanas serán cruciales para afinar el equipo, consolidar el estilo de juego y llegar en la mejor forma posible al inicio de una campaña que promete emociones fuertes para la afición granota.