Equipo Falso9 | Estás leyendo una noticia del día 10/08/2026
El Sporting de Gijón ha cerrado su etapa de preparación estival envuelto en un mar de dudas tras una recta final de pretemporada que ha encendido todas las alarmas en el cuerpo técnico. Encajar ocho goles en los dos últimos partidos disputados representa un varapalo táctico y anímico para un grupo que buscaba consolidar una estructura mucho más sólida y competitiva de cara al exigente calendario oficial que se avecina en la categoría de plata.
El técnico argentino Nicolás Larcamón afronta desde este mismo lunes una semana absolutamente crucial para corregir el rumbo. La apuesta decidida por un cambio de sistema táctico, concebido precisamente sobre la pizarra para blindar la retaguardia y minimizar los errores individuales, ha terminado por generar el efecto completamente contrario en los últimos tests preparatorios sobre el césped.
La fragilidad defensiva se ha convertido en el principal dolor de cabeza para la dirección deportiva y el cuerpo técnico rojiblanco. Las desconexiones en las marcas, la falta de contundencia en los duelos aéreos y los espacios concedidos a la espalda de los defensores han penalizado en exceso a un conjunto que necesita recuperar urgentemente la solidez competitiva si aspira a cotas altas este curso.
Con el estreno liguero a la vuelta de la esquina, el tiempo juega en contra de las aspiraciones sportinguistas. Larcamón y sus ayudantes intensificarán las sesiones de vídeo y trabajo táctico específico en Mareo para devolver la confianza a una plantilla que urge de un reset mental inmediato antes de que el balón eche a rodar de verdad en la competición oficial.
La afición, por su parte, observa con cautela y preocupación estos últimos tropiezos, consciente de que los inicios de campeonato suelen marcar la tendencia anímica de los equipos. El Sporting está ante el reto mayúsculo de demostrar que los fantasmas defensivos de julio son solo anécdotas de pretemporada y no un problema estructural crónico.
