Equipo Falso9 | Estás leyendo una noticia del día 19/09/2026
El presidente del FC Barcelona, Joan Laporta, ha vuelto a encender la polémica en torno al mercado de fichajes veraniego durante la última Asamblea de socios compromisarios. Cuestionado por un socio acerca de la fallida incorporación del delantero argentino Julián Álvarez, el máximo mandatario azulgrana no dudó en lanzar duras acusaciones contra la directiva del Atlético de Madrid, avivando una rivalidad institucional que atraviesa uno de sus momentos más tensos de los últimos años.
Según explicó Laporta ante los presentes, la entidad colchonera adoptó una postura completamente inflexible durante las negociaciones, priorizando cualquier opción antes que permitir la salida del atacante hacia la Ciudad Condal. El dirigente culé aseguró sin ambages que «al final se quitaron la careta y dijeron que lo vendían a cualquiera menos al Barça», reflejando el supuesto veto que desde el Metropolitano se habría impuesto para evitar reforzar de manera directa a un competidor directo por los títulos nacionales y continentales.
El discurso del presidente barcelonista fue más allá de la mera crítica deportiva, dejando caer insinuaciones sobre las motivaciones reales de la cúpula rojiblanca. Laporta afirmó con misterio que «si se han hecho los ofendidos ellos sabrán por qué», sugiriendo que la reacción del club madrileño estuvo completamente fuera de lugar y respondiendo a factores que escapan de lo estrictamente económico o contractual. Aunque reconoció públicamente que no podía profundizar en sus sospechas por falta de pruebas jurídicas o documentales, insistió en que «me lo imagino, pero no lo puedo decir en público porque no tengo constancia».
Estas declaraciones llegan en un contexto de máxima fricción entre ambas entidades, marcadas por operaciones cruzadas y cruces de declaraciones institucionales en los despachos de LaLiga. Mientras el Atlético de Madrid defiende su gestión y la plena autonomía en la planificación deportiva de su plantilla, desde Barcelona se sigue interpretando el movimiento como un agravio comparativo. El caso de Julián Álvarez, convertido ya en una de las grandes estrellas del campeonato, continúa generando ríos de tinta y alimentando un clima de hostilidad que promete marcar los próximos duelos directos sobre el terreno de juego.
La asamblea acogió estas revelaciones con división de opiniones entre la masa social, donde un sector apoya la estrategia de presión dialéctica de la directiva mientras otros prefieren centrar los esfuerzos en la estabilidad económica y deportiva del club. Lo indudable es que las palabras de Joan Laporta reabren un debate que parecía amortizado tras el cierre del mercado, garantizando que el próximo enfrentamiento entre barcelonistas y colchoneros llegue cargado de una enorme tensión competitiva y emocional.
