Equipo Falso9 | Estás leyendo una noticia del día 19/09/2026
El entrenador de Osasuna, Luis Miguel Ramis, ha comparecido ante los medios de comunicación en una rueda de prensa marcada por la autocrítica y la reflexión tras el empate cosechado por su equipo frente al Rayo Vallecano en el estadio de El Sadar. El técnico rojillo no ocultó su sensación agridulce, reconociendo que, si bien se ha conseguido romper una dinámica negativa de resultados que venía pesando en el ánimo del vestuario, la falta de contundencia en los metros finales sigue privando al conjunto navarro de la ansiada victoria ante su afición.
Durante su intervención ante los periodistas, Ramis fue especialmente gráfico al definir el momento actual que atraviesa el equipo en este tramo del campeonato. Arrastramos algo de polvo que tenemos que sacarnos, señaló el preparador rojillo aludiendo a los fantasmas del pasado reciente y a la necesidad imperiosa de liberar de presión mental a unos jugadores que parecen jugar con el freno de mano echado cada vez que pisan el césped de su estadio. Para el cuerpo técnico, el principal escollo no es físico, sino estrictamente emocional y de confianza competitiva.
El empate ante el Rayo Vallecano dejó lecturas positivas en el plano defensivo, donde Osasuna mostró una solidez encomiable que apenas concedió opciones claras al rival, pero evidenció una vez más las costuras en la parcela ofensiva. El equipo rojillo careció de fluidez en la medular y de colmillo en los últimos metros, una carencia que el técnico lleva semanas intentando pulir en las sesiones de entrenamiento en Tajonar. La falta de pegada está condenando a los navarros a sumar de uno en uno en lugar de dar el salto cualitativo definitivo en la tabla.
A pesar de las dificultades y de la exigencia máxima que impone la categoría, el vestuario mantiene una fe inquebrantable en el método de trabajo propuesto por Ramis. El entrenador insiste en que la única receta válida para disipar las dudas y contentar a la grada pasa por el trabajo diario y la constancia en el esfuerzo colectivo. Los jugadores son conscientes de que la exigencia en El Sadar no admite relajaciones y que el margen de error en la elite del fútbol español es prácticamente inexistente si se aspirar a cotas más ambiciosas esta temporada.
Con la mente ya puesta en el próximo compromiso liguero, el reto inmediato de Luis Miguel Ramis pasa por recuperar la mejor versión de sus hombres clave y dotar al equipo de esa chispa competitiva que permita transformar las buenas intenciones en triunfos incontestables. El camino es largo y tortuoso, pero en Pamplona confían ciegamente en que este punto ante el Rayo suponga el punto de inflexión definitivo para ver al fin la mejor versión de un Osasuna hambriento de alegrías.
