Equipo Falso9 | Estás leyendo una noticia del día 26/09/2026
El refranero popular suele asegurar que un árbol grande da más sombra, pero menos fruto. Sin embargo, Carlos Espí rompió por completo esa regla no escrita durante su etapa como gran referencia ofensiva de la entidad granota. Su marcha rumbo al Real Madrid dejó un vacío gigantesco que todavía hoy se proyecta con fuerza sobre los nuevos inquilinos de la parcela ofensiva del conjunto valenciano.
Las expectativas depositadas este curso en los fichajes estivales eran máximas, pero la realidad sobre el césped está siendo bien distinta. Tanto Yanis Musuayi como Petar Ratkov, las dos grandes apuestas directas de la dirección deportiva del Levante UD para apuntalar la punta de lanza, continúan sin encontrar la regularidad ni el acierto necesarios para despegar en la categoría.
Ante la falta de pólvora de los flamantes refuerzos, la tremenda responsabilidad de ver portería ha recaído sobre los hombros de dos viejos conocidos de la afición. Roger Brugué e Iván Romero han tenido que dar un paso al frente para sostener al equipo en los momentos más delicados, asumiendo galones que antaño correspondían a complementos del ya inolvidable gigante de Tavernes de la Valldigna.
La situación preocupa enormemente en el cuerpo técnico, consciente de que un proyecto ambicioso no puede sustentarse únicamente en arrebatos de jugadores reconvertidos a roles principales. La falta de adaptación de los delanteros fichados obliga a replantearse estrategias tácticas y exige una respuesta inmediata en los próximos compromisos ligueros si no se quiere descolgar de la zona noble.
El tiempo corre en contra de las ambiciones levantinistas y la presión ambiental va en aumento conforme pasan las jornadas sin que el gol fluya con naturalidad. Superar el fantasma y el recuerdo permanente de Carlos Espí se ha convertido en el principal reto psicológico y deportivo para una plantilla que necesita recuperar urgentemente la pegada perdida.
