Equipo Falso9 | Estás leyendo una noticia del día 27/09/2026
El Real Oviedo afronta este fin de semana uno de los compromisos más importantes y apasionantes de la temporada en la Liga Hypermotion. El conjunto azul recibe en el estadio Carlos Tartiere a su eterno rival, el Sporting de Gijón, en un duelo de máxima rivalidad regional que paraliza por completo el fútbol nacional durante esta jornada de parón internacional. La expectación es máxima entre una afición que sueña con ver a su equipo dar el golpe definitivo sobre la mesa y conseguir al fin la primera victoria del curso ante su gente.
El técnico carbayón, Javi Calero, ha tenido que exprimir al máximo su pizarra durante la semana para compensar un hándicap importante: un total de seis ausencias sensibles que merman la rotación habitual del equipo. Sin embargo, el preparador ha insistido en la necesidad de mantener la concentración, la intensidad y el rigor táctico necesarios para afrontar un encuentro de esta magnitud. Las sesiones de entrenamiento se han desarrollado bajo una enorme intensidad, cuidando minuciosamente cada detalle tanto en el plano futbolístico como en el anímico.
En cuanto al posible once inicial, las dudas se han mantenido hasta el último momento debido a las bajas y a las pruebas realizadas por el cuerpo técnico. Calero ha ensayado diversas alternativas para blindar el centro del campo y dotar de mayor verticalidad al ataque carbayón. La intención es clara: dominar el tempo del partido y evitar las concesiones que han penalizado al equipo en los primeros compases del campeonato. Los jugadores convocados son conscientes de la responsabilidad que portan y de lo que significa este partido para los miles de seguidores que llenarán las gradas del feudo oviedista.
El ambiente en la capital asturiana respira fútbol por los cuatro costados desde hace días, con recibimientos especiales y muestras de apoyo incondicional por parte de las peñas y colectivos de aficionados. Para el Oviedo, sumar los tres puntos no solo supone estrenar el casillero de victorias como local, sino también inyectar una dosis vital de moral y confianza de cara a lo que resta de campaña. La solidez defensiva y la eficacia de cara a la portería contraria se perfilan como los factores determinantes para inclinar la balanza de este apasionante derbi asturiano.
El balón comenzará a rodar en un Carlos Tartiere que promete registrar una entrada histórica y un colorido digno de las grandes ocasiones. El espectáculo está garantizado y los futbolistas están listos para dejarse hasta la última gota de sudor sobre el césped. La hora de la verdad ha llegado para un Oviedo que busca cambiar su dinámica y regalarle a su fiel afición una alegría inolvidable en el partido más esperado del año.
