Equipo Falso9 | Estás leyendo una noticia del día 07/10/2026
La necesidad apretaba en Split y finalmente Lamine Yamal rompió la palabra dada por Luis de la Fuente. El seleccionador nacional había afirmado rotundamente en la rueda de prensa previa al encuentro frente a Croacia que existía un compromiso firme para evitar que ningún internacional superase la barrera de los 270 minutos de juego durante este exigente parón internacional.
Sin embargo, la realidad competitiva sobre el césped mandó por encima de cualquier planificación previa. El joven extremo de Rocafonda, consolidado como una pieza absolutamente imprescindible en los esquemas, se convirtió en el único titular indiscutible que completó todos y cada uno de los cuatro compromisos afrontados por el combinado nacional en esta ventana de partidos oficiales.
El resultado final de esta sobreexposición física se tradujo en un total de 281 minutos acumulados sobre el terreno de juego, una cifra final que ni siquiera contempla los numerosos minutos de descuento añadidos por los colegiados en las postrimerías de los diferentes enfrentamientos. Este exceso de carga competitiva ha encendido de inmediato todas las alarmas en el seno del club azulgrana.
En las oficinas del Barcelona existe una honda preocupación por el desgaste acumulado de su joya más preciada en este tramo inicial de la temporada. Los servicios médicos del club culé vigilarán muy de cerca la evolución física del futbolista durante las próximas sesiones de entrenamiento para evitar cualquier riesgo innecesario de lesión muscular que pueda mermar su rendimiento futuro.
Por su parte, el cuerpo técnico de la selección defiende que las circunstancias del guion de los partidos obligaron a estirar la presencia del jugador en el campo. No obstante, el debate sobre la gestión de las cargas de trabajo en las jóvenes promesas vuelve a estar candente, poniendo de manifiesto la delgada línea existente entre los intereses de los clubes y las exigencias del combinado nacional.
