Equipo Falso9 | Estás leyendo una noticia del día 13/10/2026
La suspensión del partido entre el Rayo Vallecano y el Athletic Club sigue generando una intensa polémica institucional y social en el barrio de Vallecas. Lejos de calmarse las aguas, la situación se ha tensado aún más tras las últimas declaraciones emitidas por la directiva del club madrileño. En respuesta a estas acusaciones, la Federación de Peñas y la Plataforma ADRV han decidido dar un paso al frente este lunes publicando un comunicado conjunto para rebatir con contundencia los argumentos esgrimidos por la entidad.
El núcleo de la controversia radica en la autoría y el respaldo de las protestas que obligaron a detener el encuentro liguero. Mientras que desde la directiva se ha querido señalar directamente a colectivos ultras como Bukaneros como los únicos ideólogos, motores y ejecutores de las movilizaciones, las peñas rayistas sostienen una versión radicalmente opuesta. Según el escrito difundido, la protesta contó con un carácter unánime que se extendió de forma transversal por los tres graderíos del recinto deportivo de Vallecas.
Para fundamentar su postura y demostrar que no se trató de una acción aislada de un grupo minoritario, los representantes de la afición han querido remitirse a documentos oficiales de máxima imparcialidad. En este sentido, recuerdan que el propio acta arbitral redactada por el colegiado del encuentro refleja con claridad que las incidencias y el lanzamiento de objetos se produjeron desde distintos sectores del estadio, desmintiendo así el relato oficial del club que busca focalizar la culpa en una sola dirección.
Asimismo, el comunicado incide en que la movilización fue respaldada por la inmensa mayoría de los 12.000 abonados con los que cuenta la entidad franjirroja, convirtiendo la protesta en un grito generalizado de descontento contra la gestión institucional. Los aficionados recalcan además que, a pesar de la tensión ambiental y la gravedad de los acontecimientos, la manifestación ciudadana se desarrolló en todo momento bajo estrictas pautas de civismo, siendo una protesta totalmente pacífica que buscaba llamar la atención sobre los problemas estructurales y de identidad del club.
Con este nuevo cruce de declaraciones, la crisis abierta en el seno del equipo madrileño añade un nuevo capítulo de incertidumbre de cara a la resolución definitiva del encuentro suspendido y las posibles sanciones disciplinarias. La afición franjirroja deja claro que no piensa dar un paso atrás en la defensa de sus derechos como masa social, exigiendo a los máximos mandatarios mayor transparencia, respeto a la verdad y una autocrítica profunda sobre el rumbo actual que está tomando una de las instituciones más tradicionales del fútbol español.
