Equipo Falso9 | Estás leyendo una noticia del día 15/10/2026
La Real Sociedad ponía rumbo a Bélgica con la firme intención de quitarse el mal sabor de boca tras el tropiezo inicial frente al Bournemouth en Anoeta. Sin embargo, la expedición terminó regresando a San Sebastián a medio gas después de dejar escapar una victoria que parecía encarrilada en los compases finales del encuentro.
Después de varias semanas en las que el entorno blanquiazul hablaba de manicomio y locura para definir el fútbol vistoso con el que los txuri-urdin sacaban los partidos adelante, paradojas del destino, fue en el choque más sobrio y de mayor contención cuando volaron dos puntos decisivos en el suspiro final.
Tampoco es que los de Matarazzo hiciesen méritos desmedidos ni generasen un vendaval ofensivo sobre el césped del estadio Den Dreef, pero el planteamiento parecía suficiente para amarrar un triunfo muy valioso a domicilio en tierras belgas.
Sin embargo, dejar escapar el triunfo a falta de dos minutos para el tiempo de descuento escoció bastante entre los cerca de 550 aficionados blanquiazules congregados en Lovaina, que vieron cómo el Union Saint-Gilloise equilibraba la balanza para firmar el 1-1 definitivo.
Este tropiezo obliga al conjunto donostiarra a reflexionar sobre la gestión de los minutos finales en competiciones europeas, donde cualquier despiste se paga muy caro y los objetivos continentales exigen una concentración máxima hasta el pitido final.
