Equipo Falso9 | Estás leyendo una noticia del día 16/10/2026
La resaca del éxito puede convertirse en un laberinto sin salida para los deportistas de élite, y si no que se lo digan a Borja Iglesias. Después de firmar la mejor campaña de su vida deportiva, llevando al Celta a conquistar la clasificación para la Europa League por segundo año consecutivo y tocando el cielo al proclamarse campeón del mundo con la selección española, el delantero gallego vive ahora una auténtica pesadilla para recuperar su mejor versión física sobre el césped.
El peaje estival ha sido extraordinariamente alto para el atacante, cuya pretemporada quedó prácticamente reducida a la mínima expresión debido a los compromisos internacionales con combinado nacional. Lejos de disfrutar de un periodo vacacional y de acondicionamiento físico adecuado, Borja se vio obligado a incorporarse a los entrenamientos colectivos a escasos días de que arrancara oficialmente una nueva e intensa temporada en la máxima categoría del fútbol español.
Ante esta situación límite, el cuerpo técnico y los servicios médicos del conjunto celeste diseñaron un plan de trabajo individualizado y exprés con un único objetivo urgente: acelerar la puesta a punto del ariete para que pudiera competir al mismo ritmo que sus compañeros. Sin embargo, las prisas nunca han sido buenas consejeras en la alta competición y este forzado proceso de readaptación física parece haberle pasado una costosa factura en este tramo inicial del campeonato liguero.
Las sensaciones sobre el terreno de juego distan mucho de aquel delantero letal y desequilibrante que maravilló a toda Europa hace apenas unos meses. La falta de chispa, la pesadez en las piernas y la ausencia de esa frescura mental tan necesaria en los metros finales evidencian que el organismo del futbolista todavía no se ha recuperado del enorme desgaste acumulado durante el pasado verano, donde la exigencia psicológica y física superó cualquier límite establecido previamente.
Pese a este complicado bache en su regreso a la normalidad, tanto el club como el propio jugador mantienen una absoluta tranquilidad y confianza ciega en superar este bache. Borja Iglesias trabaja en silencio con la única obsesión de dejar atrás las secuelas de la gloria mundialista, consciente de que el Celta necesita de sus goles y su jerarquía para volver a soñar con grandes gestas en el continente europeo durante los próximos meses.
