Nuevo varapalo en Riazor con la enfermería llena

Equipo Falso9 | Estás leyendo una noticia del día 18/10/2026

La actualidad del Deportivo de La Coruña se complica sobremanera tras una semana para olvidar en el plano físico y deportivo. El conjunto blanquiazul no solo vio cómo se le escapaba una victoria que parecía segura frente al Levante UD en los instantes finales del encuentro, sino que acumuló una serie de malas noticias que dejan en cuadro los esquemas del cuerpo técnico para los próximos compromisos oficiales de la temporada.

El encuentro ante el cuadro granota estuvo marcado por la desgracia en varios flancos. Primero fue el guardameta Leo Román quien protagonizó un error capital que costó dos puntos vitales a los gallegos. Por si fuera poco, el talentoso atacante Yeremay tuvo que solicitar el cambio de forma inmediata tras sufrir un aparatoso corte en la cabeza que le provocó claros síntomas de mareo, encendiendo todas las alarmas en el banquillo deportivista.

La tragedia en forma de lesiones se redondeó con el problema muscular sufrido por Bright Ede. El defensa central, que se encontraba a la espera de someterse a las pruebas médicas definitivas para conocer el alcance exacto de su dolencia, venía de consolidarse en el once titular formando pareja con Josema Giménez, una continuidad defensiva que el equipo había logrado estabilizar por primera vez en lo que va de curso liguero.

A esta delicada situación en la retaguardia se suman los rumores y la preocupación constante en torno a la parcela ofensiva y a nombres propios como el de Noé Carrillo, quien también apunta a una nueva baja que mermaría considerablemente las alternativas tácticas disponibles. La enfermería deportivista se convierte así en el principal quebradero de cabeza para la entidad, que necesita recuperar efectivos de manera urgente para no perder comba en la clasificación.

La afición muestra su descontento no solo por los puntos cedidos en los minutos de la basura, sino por la fragilidad competitiva que muestran en momentos clave. Los servicios médicos trabajan contrarreloj para minimizar los daños y devolver cuanto antes a los futbolistas lesionados a los terrenos de juego, en una campaña donde la exigencia física está pasando factura de forma despiadada a la plantilla.