Incertidumbre total con el suelo de La Rosaleda

Equipo Falso9 | Estás leyendo una noticia del día 20/10/2026

El futuro del fútbol en la Costa del Sol se encuentra envuelto en una notable incertidumbre institucional tras confirmarse que la Universidad de Málaga y el Ayuntamiento no terminan de ponerse de acuerdo sobre los terrenos destinados a la construcción de la nueva Rosaleda, un proyecto vital para la modernización de las infraestructuras deportivas de la ciudad con vistas a la cita fijada para el año 2032.

Las negociaciones entre ambas administraciones públicas se han estancado en puntos clave relacionados con la cesión y calificación del suelo necesario para levantar el futurista recinto. Mientras que desde el consistorio se insiste en la urgencia de acelerar los trámites burocráticos para cumplir con los plazos previstos, la institución académica reclama mayores garantías sobre el patrimonio universitario afectado por esta gran actuación urbanística y deportiva.

El proyecto de la nueva Rosaleda no solo busca dotar al equipo blanquiazul y a la propia ciudad de un estadio a la altura de las máximas exigencias internacionales, sino que aspira a convertirse en un motor económico y social para toda la región. Sin embargo, la falta de consenso actual amenaza con retrasar un calendario que ya de por sí se presenta muy ajustado teniendo en cuenta la complejidad técnica que conllevan unas obras de semejante envergadura.

Los aficionados y socios muestran una creciente preocupación ante la posibilidad de que las disputas políticas y administrativas acaben por perjudicar un sueño largamente esperado por toda la mafia malaguista. La necesidad de un recinto más amplio, seguro y sostenible es incuestionable, pero los despachos parecen incapaces de sintonizar la misma frecuencia de juego que exige un proyecto de tal magnitud estratégica para el futuro del club.

En las próximas semanas se esperan nuevas reuniones al más alto nivel para intentar desbloquear un conflicto que empieza a preocupar seriamente a los máximos responsables del deporte local. De la capacidad de diálogo y cesión entre la Universidad y el Ayuntamiento dependerá que el balón empiece a rodar a tiempo en el nuevo coliseo malaguista o que el sueño de 2032 comience a acumular retrasos imperdonables.