Equipo Falso9 | Estás leyendo una noticia del día 20/10/2026
El Real Betis ha demostrado este curso que su peligro ofensivo no reside únicamente en sus delanteros o centrocampistas de creación, sino que encuentra una mina de oro en su eje defensivo. Con la reciente e impactante irrupción del central argentino Valentín Gómez, quien se estrenó como goleador en un partido de máxima exigencia ante el Barcelona, el conjunto verdiblanco ha cerrado el círculo perfecto: los cuatro zagueros de la plantilla ya saben lo que es ver puerta en lo que va de temporada.
Esta faceta anotadora tan poco habitual en la élite refleja a la perfección el pulso táctico que imprime el técnico Manuel Pellegrini. El estratega chileno ha conseguido que las jugadas a balón parado y la incorporación de los defensores en zona de ataque se conviertan en un auténtico dolor de cabeza para los rivales. La pizarra del Ingeniero funciona a la perfección, convirtiendo cada falta lateral o saque de esquina en una ocasión manifiesta de peligro gracias a la altura y lectura de juego de sus centrales.
Hasta el momento, Marc Bartra encabeza esta particular lista de goleadores defensivos con un total de 3 tantos, demostrando un olfato impropio de su demarcación. A su estela se han ido sumando con autoridad Natan y Diego Llorente, pilares fundamentales en la solidez defensiva del equipo que ahora también aportan en el apartado ofensivo, consolidando un bloque sumamente competitivo y difícil de contrarrestar en ambas áreas.
La aportación goleadora de los centrales alivia además la presión sobre los hombres de referencia arriba, ofreciendo una vía alternativa de gol cuando los partidos se atragantan. En competiciones tan reñidas, disponer de centrales con capacidad resolutiva en el área contraria marca la diferencia entre sumar de uno o de tres, un factor que la dirección deportiva valora enormemente de cara a mantener las aspiraciones europeas del club verdiblanco.
Con la consolidación de Valentín Gómez y el rendimiento coral de toda la defensa, el Betis manda un aviso muy serio a sus próximos rivales en La Liga. La zaga no solo defiende con fiereza la portería propia, sino que se ha erigido como un arma letal e inesperada que amplía la paleta de recursos ofensivos de un equipo lanzado y con hambre de gloria en este tramo del campeonato.
