Equipo Falso9 | Estás leyendo una noticia del día 30/10/2026
El universo franjiverde y la actualidad de la ciudad se han visto sacudidos en las últimas horas por las declaraciones del doctor Follana en relación con el polémico caso de la clínica dental Oralis. En una comparecencia muy esperada, el profesional sanitario ha querido aclarar su verdadera vinculación con el centro médico, desmarcándose de manera rotunda de la titularidad del establecimiento y aportando su propia versión sobre los acontecimientos que han derivado en la delicada situación actual de la clínica.
Según ha manifestado el propio Follana ante los medios, su relación con el proyecto nunca fue la de un propietario o administrador principal, un matiz que considera fundamental para entender su responsabilidad en el conflicto. El doctor ha señalado que su rol se limitaba estrictamente al ejercicio de su labor profesional, y que jamás tuvo el control financiero ni la capacidad de decisión sobre la gestión empresarial que ha llevado al cierre de las instalaciones y al malestar generalizado entre los pacientes afectados.
Asimismo, el facultativo ha querido remarcar que, a pesar de no ostentar la propiedad de la clínica Oralis, su compromiso con los afectados le llevó a intentar mediar y buscar una solución viable que evitara el cese de la actividad. Durante semanas, asegura que mantuvo conversaciones con diferentes partes implicadas para intentar desbloquear la situación y garantizar que los tratamientos pendientes de los ciudadanos pudieran recibir una continuidad asistencial digna, un esfuerzo que finalmente no dio los frutos deseados debido a la gravedad de la crisis.
Las reacciones a estas explicaciones no se han hecho esperar en el entorno ilicitano, donde el caso ha generado una enorme preocupación social debido al gran número de personas que se han quedado a mitad de sus tratamientos odontológicos. Los afectados continúan exigiendo explicaciones claras y responsabilidades a los verdaderos gestores del negocio, mientras los servicios jurídicos estudian las diferentes vías para defender los derechos de los pacientes que se han visto sorprendidos por este inesperado cierre.
Por su parte, desde el club y las instituciones locales se sigue de cerca la evolución de este asunto que afecta directamente a la comunidad. Con este nuevo capítulo, el doctor Follana busca limpiar su reputación profesional y dejar constancia de que su actuación siempre estuvo orientada a proteger los intereses de los pacientes, mientras la investigación oficial sigue su curso para esclarecer todas las incógnitas que rodean el final de la clínica Oralis.
