Equipo Falso9 | Estás leyendo una noticia del día 31/10/2026
Visitar el feudo del Levante nunca es un trámite sencillo, una realidad que en el Atlético de Madrid conocen a la perfección. La exigencia del campeonato doméstico obliga a no ceder ni un solo punto si el objetivo es conservar el liderato en solitario, manteniendo la tensión competitiva al máximo nivel en cada desplazamiento a domicilio.
Con ese propósito en mente, el cuerpo técnico liderado por Diego Pablo Simeone diseñó una estrategia basada en la competitividad máxima, alineando a piezas clave pero introduciendo pequeños matices para dosificar el esfuerzo en un tramo de temporada especialmente exigente para la plantilla rojiblanca.
El encuentro comenzó con la tensión propia de un duelo de máxima altura. Los colchoneros debieron sortear los minutos iniciales de presión local hasta adueñarse paulatinamente de la posesión del esférico. La paciencia empezó a dar frutos cuando el entramado ofensivo encontró vías de agua en la defensa granota, culminando en acciones de mucho peligro.
Entre los fijos sobre el verde figuraba Morten Hjulmand. El centrocampista danés aportó el equilibrio necesario en la medular y se situó, de manera involuntaria, en el epicentro de la polémica del primer tiempo tras ver cómo el VAR le anulaba un tanto por fuera de juego milimétrico.
Corría el minuto 10 de juego cuando Álex Baena dibujó un brillante envío filtrado al corazón del área. Hjulmand leyó a la perfección la acción para mandar el balón a la red, aunque la alegría duró un suspiro y mantuvo las tablas iniciales en el electrónico del Ciutat de València.
