Equipo Falso9 | Estás leyendo una noticia del día 31/10/2026
Han pasado ya dos años exactos desde aquella trágica tarde del 29 de octubre de 2024 en la que una devastadora DANA arrasó Paiporta y otros 84 municipios de la provincia de Valencia. Sin embargo, en el campo de El Palleter de Paiporta la realidad sigue siendo desoladora y parece que el tiempo se hubiera detenido por completo. Las instalaciones del club continúan destrozadas, sin que se hayan acometido las obras necesarias para devolver la normalidad a una entidad que se ve abocada a competir permanentemente en el exilio, lejos de su hogar y de su gente, sufriendo las consecuencias institucionales y deportivas de la catástrofe.
La situación de El Palleter no es un caso aislado dentro del mapa futbolístico afectado por el temporal. En localidades vecinas como Algemesí y Bugarra, los campos de fútbol municipales siguen sin estar operativos, aunque cada uno presenta una casuística diferente y perspectivas de futuro muy dispares. Mientras que el Valencia CF asumió un firme compromiso para subvencionar la colocación del nuevo césped artificial en Algemesí, el resto de mejoras estructurales imprescindibles dependen de unos fondos públicos que han tenido que ser redirigidos con urgencia hacia otras necesidades sociales de mayor prioridad para los vecinos del municipio.
Mucho más compleja y preocupante es la situación en la que se encuentra el municipio de Bugarra. Su histórico campo de fútbol estaba ubicado lamentablemente en el propio cauce del río Turia, lo que multiplicó la devastación durante la riada. Para hacer posible su reconstrucción en el mismo emplazamiento, las administraciones competentes se enfrentan al gigantesco reto técnico y económico de levantar un muro de contención de gran envergadura, una obra civil de costoso presupuesto que debería asumir la Diputación, pero cuyos plazos de ejecución se eternizan ante la burocracia y la falta de liquidez inmediata.
Desde las instituciones locales se denuncia la lentitud desesperante en la llegada de las ayudas prometidas para la recuperación de las infraestructuras deportivas base. Los clubes modestos, auténticos pilares de cohesión social y entretenimiento en la comarca, se sienten totalmente abandonados a su suerte tras setecientos treinta días de promesas incumplidas. La falta de un recinto deportivo adecuado condena a los jóvenes deportistas de la zona a improvisar entrenamientos o a depender de la solidaridad de los pueblos colindantes para poder disputar sus encuentros oficiales de fin de semana.
La herida del 29 de octubre sigue abierta en canal para el deporte valenciano. Mientras las grandes competiciones profesionales continúan su curso sin mirar atrás, el fútbol de barrio y de pueblos castigados por el agua clama por una solución definitiva que permita pasar página. La reconstrucción de campos como El Palleter, Algemesí o Bugarra no es meramente una cuestión de cemento y césped, sino un acto de justicia y dignidad para recuperar la vida en las zonas más golpeadas por la mayor catástrofe natural vivida en la región en la historia reciente.
