El desgarrador recuerdo del trágico antecedente de Owono

Equipo Falso9 | Estás leyendo una noticia del día 05/11/2026

El reciente y desafortunado incidente protagonizado por Owono y Jesús De Miguel ha sacudido profundamente a los aficionados y profesionales del mundo del fútbol, reavivando el debate sobre los riesgos inevitables que se asumen en cada jugada dividida dentro del área grande. Las muestras de apoyo hacia el guardameta no han cesado desde el primer momento, destacando la necesidad de arroparle psicológicamente tras un lance totalmente fortuito que ha dejado una huella imborrable en la memoria colectiva del deporte rey.

La crudeza de este tipo de acciones fortuitas encuentra un paralelismo histórico que estremece al recordar el trágico suceso acaecido hace casi cuarenta años sobre el verde de Balaídos. Aquel fatídico 21 de diciembre de 1986, durante un duelo de máxima tensión en Segunda División, el guardameta del Málaga, José Antonio Gallardo, arriesgó el físico con absoluta valentía para adelantarse al ariete rival en una pelota dividida, desatando sin proponérselo una de las páginas más oscuras de nuestra historia deportiva nacional.

En aquella ocasión, la fatalidad quiso que la rodilla del delantero brasileño Baltazar impactara de forma involuntaria pero devastadora contra la cabeza del arquero malagueño, provocándole una gravísima triple fractura en el hueso parietal derecho. La tragedia se consumó trágicamente 25 días más tarde, cuando el cancerbero perdió la vida tras sufrir una recaída totalmente inesperada mientras encaraba la recta final de su supuesta recuperación sin aparentes complicaciones médicas previas.

Décadas después de aquel suceso que conmocionó a todo el país, el propio Baltazar, ya con 67 años de edad, ha querido romper su silencio desde los aledaños de São Paulo para conceder una emotiva entrevista donde recuerda con profunda angustia aquel instante maldito. El exdelantero insiste en desvichular cualquier atisbo de culpabilidad hacia figuras actuales como Owono, recordando que en el fútbol de máxima exigencia los futbolistas jamás actúan con mala fe cuando van con todo a disputar una pelota dividida.

Este doloroso ejercicio de memoria histórica sirve para comprender que el fútbol actual, pese a sus enormes avances médicos y tecnológicos, sigue albergando momentos de extrema fragilidad humana donde la fortuna juega un papel caprichoso y cruel. Mientras la familia del balompié continúa arropando firmemente a los protagonistas de estos accidentes, queda la eterna lección de respeto y solidaridad entre profesionales que defienden los colores de sus respectivas camisetas con entrega absoluta.