Estás leyendo una noticia del día 07/07/2026
¡La pretemporada más exigente y ambiciosa ya ha echado a andar para el Real Oviedo de Calero! Con la mente puesta en una temporada donde el ascenso se antoja más que un sueño, el nuevo cuerpo técnico ha decidido implementar una metodología de trabajo que rompe con lo convencional, sumergiendo a sus 27 futbolistas en un régimen de entrenamientos sin tregua desde el primer día. Esta decisión, lejos de ser casual, es una declaración de intenciones rotunda, un aviso a navegantes de que en el Carlos Tartiere soplan vientos de cambio y que la era Calero promete una intensidad nunca vista. La afición carbayona ya vislumbra un equipo forjado en el esfuerzo y la resiliencia.El lunes marcó el pistoletazo de salida en El Requexón, un escenario que se ha convertido en el epicentro de la nueva filosofía de juego. Calero, conocido por su meticulosidad y su enfoque en la preparación física y táctica exhaustiva, ha reunido a un grupo de 27 futbolistas que, por ahora, conforman la columna vertebral del proyecto. Entre ellos, una mezcla de veteranos experimentados y jóvenes promesas, todos bajo la atenta mirada de un staff técnico renovado que trabaja a destajo. La consigna es clara: no hay tiempo que perder. Desde la primera sesión, el balón fue protagonista, pero siempre combinado con una carga física considerable, buscando sentar las bases para afrontar el extenuante calendario de la Liga Hypermotion.La particularidad de esta pretemporada radica en la decisión de no conceder ni un solo día de descanso durante la primera semana. Una medida audaz que subraya la urgencia y el compromiso que el entrenador madrileño exige a sus pupilos. Cada entrenamiento, meticulosamente planificado, busca potenciar no solo la condición física, sino también la cohesión grupal y la asimilación de los nuevos conceptos tácticos. Se espera que esta fase inicial de alto impacto sirva para filtrar y consolidar un núcleo de jugadores que Calero considere idóneo para su esquema. Las pruebas físicas y los rondos intensos se suceden, y la competencia interna ya empieza a sentirse, augurando un ambiente de exigencia máxima que, sin duda, elevará el nivel de cada componente de la plantilla.Este enfoque intensivo contrasta con las pretemporadas más tradicionales, donde se intercalan jornadas de recuperación o trabajo más liviano. La apuesta de Calero es clara: un inicio fulgurante para alcanzar el pico de forma cuanto antes, evitando así los altibajos típicos de las primeras jornadas ligueras. La adaptabilidad de los jugadores será crucial, y aquellos que logren responder a esta demanda física y mental se ganarán un lugar en el once. La dirección deportiva, por su parte, sigue atenta al mercado, buscando los perfiles que complementen esta visión de juego, aunque la prioridad ahora mismo es exprimir al máximo el potencial de los que ya están. Las sesiones dobles serán una constante, y la nutrición y el descanso (cuando lo haya) serán elementos tan importantes como el propio entrenamiento en el campo.La afición del Real Oviedo, siempre fiel, ya espera con impaciencia ver los frutos de este inicio de pretemporada tan atípico. Calero ha lanzado su órdago, y la respuesta del vestuario determinará el éxito de una campaña que se presenta apasionante. Este es el primer paso de un largo camino, pero si la intensidad mostrada en El Requexón es un presagio, los carbayones tienen motivos para soñar. ¿Será esta la fórmula para devolver al Oviedo a la élite del fútbol español? Solo el tiempo lo dirá, pero la semilla de la exigencia y la ambición ya está plantada. ¡No te pierdas ningún detalle de la metamorfosis oviedista en Falso9!
