Argentina remonta ¡pero la Araña se desvanece en la gloria!

Estás leyendo una noticia del día 08/07/2026

La locura se desató en Atlanta. Un partido de infarto que parecía abocado al desastre para la Selección Argentina terminó en una remontada épica que pasará a la historia del Mundial de 2026. Contra todo pronóstico, y con un Egipto que rozó la hazaña, la albiceleste dio la vuelta a un 0-2 en los últimos once minutos. Sin embargo, en medio de este torbellino de emociones y celebración, una figura se desdibujó de manera preocupante: Julián Álvarez. El delantero, a quien el texto sitúa entre los internacionales del Atlético de Madrid, no consiguió brillar en un encuentro donde su equipo más lo necesitaba, dejando más sombras que luces en su actuación.

El encuentro se presentaba como una oportunidad para que La Araña, sorprendentemente titular, consolidara su rol en el once de Scaloni. Durante la primera mitad, Julián Álvarez mostró destellos de su calidad, participando más activamente que en duelos anteriores. Incluso dispuso de un remate franco desde dentro del área que fue abortado por una intervención magistral del portero egipcio, y un disparo posterior que se marchó por encima del larguero. Fue una primera parte discreta para Argentina, pero con un nivel aceptable del atacante, que al menos intentaba desequilibrar y generaba algunas ocasiones de peligro para su equipo, manteniendo la esperanza de que su acierto goleador llegaría en el momento crucial del partido.

Lamentablemente, la historia cambió drásticamente en la segunda mitad. El nivel de Julián Álvarez descendió en picado, al igual que el de toda la selección argentina. Egipto, con una disciplina táctica encomiable y una defensa férrea, logró controlar el partido y asestar dos golpes mortales en rápidas transiciones, dejando a la defensa albiceleste en evidencia. La situación era crítica, con el VAR incluso anulando un tercer gol que habría sepultado cualquier esperanza de remontada. En esos momentos de máxima presión, la creatividad y la capacidad de desborde de jugadores como Julián Álvarez se antojaban fundamentales, pero el delantero no logró encontrar la chispa necesaria para romper la sólida estructura defensiva del rival.

La heroica remontada de Argentina llegó tras la segunda pausa de hidratación, con los ingresos de Nico González y Lautaro Martínez, que cambiaron por completo la dinámica del partido. Fue el Cuti Romero quien, con un cabezazo certero, inició la gesta. Después, un estallido de júbilo con el zapatazo de Messi desde la frontal para el empate. Finalmente, la locura se desató en el minuto 92, cuando un preciso centro de Lautaro Martínez fue cabeceado a la red por Enzo Fernández, sellando la clasificación argentina. Durante este festival de goles y emociones, Julián Álvarez, que permaneció en el campo hasta el final, no fue protagonista directo en ninguna de las acciones decisivas, dejando una sensación agridulce en una noche que será recordada por la épica colectiva.

El desempeño de Julián Álvarez en el presente Mundial, y en particular en este partido crucial, plantea serias dudas sobre su rol en el once titular para los próximos encuentros. Su falta de protagonismo en los momentos clave de la remontada lo deja en una posición delicada de cara a los octavos de final. Con la exigencia máxima que implica un torneo de esta magnitud, será interesante ver si Scaloni mantiene su confianza en el atacante o si opta por otras alternativas que aporten mayor impacto ofensivo. La próxima cita, contra el ganador de Colombia y Suiza, será una nueva oportunidad para redimirse o para ver relegado su papel en la búsqueda del título mundial, un objetivo que la albiceleste sigue persiguiendo con más corazón que juego.