La ambición que transformó al Deportivo cumple dos años

Estás leyendo una noticia del día 09/07/2026

Dos años atrás, un nombre llegó para redefinir el destino de un club legendario. Hoy, mientras Juan Carlos Escotet celebra su segundo aniversario al frente del Deportivo, la pregunta resuena en Riazor y más allá: ¿Cómo ha logrado un banquero madrileño, con profundas raíces venezolanas, no solo estabilizar, sino catapultar a un histórico a la élite del fútbol español en tan poco tiempo? Es una historia de visión estratégica, compromiso inquebrantable y una ambición que, lejos de ser un mero ideal, se ha convertido en el motor de una transformación sin precedentes. La hinchada blanquiazul, que en su día vio el abismo de la desaparición, hoy sonríe con el equipo asentado en Primera División.

La figura de Juan Carlos Escotet Rodríguez, nacido en Madrid pero con una trayectoria vital y profesional ligada a Venezuela a través de sus padres y su consolidación como líder de Banesco, no era ajena al Deportivo cuando asumió la presidencia. Su vinculación con el club coruñés se remonta a más de una década, tejiendo una red de decisiones clave que, paso a paso, lo han convertido en el máximo mandatario y propietario. Este 23 de julio de 2026, la efeméride coincide, además, con el 120 aniversario de una institución que ha pasado de la incertidumbre financiera a la estabilidad económica bajo su liderazgo. La primera fase de su gestión se centró en la reestructuración de la deuda y la inyección de capital que permitió sanear unas arcas maltrechas, sentando las bases para el crecimiento deportivo.

Bajo la dirección de Escotet, la gestión del Deportivo ha sido un claro ejemplo de metodología empresarial aplicada al deporte de élite. La profesionalización de todas las áreas del club, desde la cantera hasta la dirección deportiva, ha sido una prioridad indiscutible. La inversión en infraestructuras, aunque no siempre visible en los titulares, ha sido constante, buscando optimizar los recursos y potenciar el rendimiento de los jugadores. La clave ha sido una combinación de prudencia financiera y ambición deportiva. No se han realizado fichajes astronómicos a lo loco, sino que se ha apostado por un crecimiento sostenible, construyendo un equipo competitivo capaz de volver a Primera División y, lo más importante, de consolidarse en ella. La temporada pasada, el ascenso fue el culmen de este trabajo, y esta campaña, la permanencia y el juego mostrado confirman el acierto de la estrategia.

El impacto de Escotet va más allá de los despachos. Su presencia ha infundido una nueva cultura de éxito y exigencia en la entidad. La sinergia entre el consejo de administración, el cuerpo técnico y los jugadores es palpable, creando un ambiente de cohesión fundamental para los logros recientes. Desde la presidencia de Abanca, la entidad bancaria que ha sido el pilar fundamental en la reconstrucción del club, Escotet ha demostrado que su compromiso es total, no solo como inversor, sino como un verdadero artífice de la transformación. Su visión a largo plazo para el Deportivo incluye no solo la consolidación en la élite, sino también el desarrollo de un proyecto de cantera robusto que garantice un flujo constante de talento homegrown, asegurando el futuro del club.

El Deportivo no solo ha vuelto a Primera, sino que lo ha hecho con un proyecto sólido y una hoja de ruta clara, todo bajo el timón de un presidente que ha sabido conjugar la pasión por el fútbol con la disciplina empresarial. A medida que Escotet celebra estos dos años al mando, la afición del Deportivo mira al futuro con renovado optimismo, consciente de que la ambición de su líder es el mejor pasaporte para seguir soñando en grande. La era Escotet ha comenzado con éxito, y todos los ojos están puestos en los próximos capítulos de esta fascinante historia de resurgimiento.