Equipo Falso9 | Estás leyendo una noticia del día 26/07/2026
El Athletic Club tuvo que emplearse a fondo en su último ensayo de pretemporada frente a un Eibar muy ordenado y competitivo que rozó la victoria en tierras vascas. Los azulgranas demostraron estar en un estado de forma óptimo, maniatando durante buena parte del encuentro las virtudes ofensivas de los leones y mostrando una solidez defensiva digna de elogio. El conjunto armero saltó al terreno de juego con las ideas muy claras, presionando la salida de balón de los de San Mamés y generando serios dolores de cabeza en la medular bilbaína gracias a una intensidad encomiable que sorprendió a propios y extraños en este tramo estival.
Con el paso de los minutos, el dominio territorial comenzó a alternarse, pero fue el cuadro visitante el que logró romper el empate inicial tras una jugada colectiva primorosa que culminó con acierto en el área rival. El gol del Eibar hizo justicia a lo visto sobre el verde, evidenciando los típicos desajustes propios de la pretemporada en las filas locales. Los pupilos del técnico rojiblanco intentaron reaccionar de manera inmediata, volcándose sobre la portería contraria con más corazón que cabeza, topándose una y otra vez con una defensa rival imperial y con un guardameta muy seguro que desbarató cada intentona de los delanteros locales.
El tiempo reglamentario agonizaba y la sombra de la derrota comenzaba a planear sobre el ambiente, dejando cierta preocupación en la parroquia rojiblanca de cara al inminente inicio del campeonato liguero. Sin embargo, cuando el cronómetro ya rondaba el minuto 91, una falta muy peligrosa en la frontal del área concedió al Athletic una última oportunidad de oro para evitar el tropiezo. La tensión se palpaba en el ambiente mientras los futbolistas se colocaban a la espera del lanzamiento, conscientes de que era prácticamente la última jugada del partido y que el honor estival estaba en juego.
Fue entonces cuando emergió la figura veterana y providencial de Yuri para asumir galones y lanzar un auténtico obús de falta directa. El lateral izquierdo ejecutó el libre directo con una maestría absoluta, superando la barrera y colando el esférico por toda la escuadra, haciendo imposible la estirada del guardameta armero. Un golazo inapelable que desató la locura en la grada y rescató un empate balsámico para los intereses de un Athletic que vio cómo la calidad individual de sus hombres más experimentados lograba enmendar un pulso que se habia puesto muy cuesta arriba.
Este vibrante test deja numerosas lecturas positivas y algunos deberes pendientes para ambos conjuntos en su puesta a punto hacia la competición oficial. Mientras el Eibar sale reforzado tras firmar una actuación coral sobresaliente ante un rival de superior categoría, el Athletic toma nota de la necesidad de pulir aristas en defensa para no sufrir sobresaltos innecesarios. Con este empate agónico, los leones cierran un capítulo más de su preparación estival con la certeza de que la competitividad no se negocia, ni siquiera en los amistosos de verano.
