Equipo Falso9 | Estás leyendo una noticia del día 09/08/2026
El Real Oviedo cerró su exigente fase de preparación estival con un emocionante y disputado encuentro ante el combativo Le Havre francés, resuelto finalmente en los instantes finales gracias a la aparición estelar de Víctor Mingo. El joven delantero carbayón se convirtió en el gran protagonista de la tarde al asumir la responsabilidad desde los once metros en el minuto 91, transformando con absoluta frialdad la pena máxima que desniveló la balanza y certificó el definitivo 3-2 favorable a los intereses del conjunto dirigido por Julián Calero.
El choque amistoso celebrado en tierras asturianas ofreció dos rostros completamente diferenciados a lo largo de los noventa minutos reglamentarios. Durante la primera mitad, el público asistente disfrutó de un duelo abierto, dinámico y con alternativas constantes en ambas áreas, donde los ataques lograron imponerse con claridad a las defensas. Tanto los locales como el cuadro normando mostraron una notable vocación ofensiva, propiciando un intercambio de golpes que dejó patente el buen tono físico de los futbolistas a pocos días de que arranque de manera oficial la competición liguera en la categoría de plata.
Sin embargo, el guion del enfrentamiento experimentó un giro radical tras el paso por los vestuarios. La segunda mitad estuvo marcada por una drástica reducción en el ritmo de juego y por la escasez manifiesta de ocasiones claras de gol, fruto del cansancio acumulado y de las múltiples rotaciones introducidas por ambos cuerpos técnicos desde el banquillo. El bloque defensivo azulgrana ajustó sus líneas para minimizar los espacios, mientras que los galos intentaron contemporizar ante el empuje intermitente de un cuadro local que buscaba con ahínco el tanto de la victoria ante su afición.
Cuando el empate parecía firmarse de manera irremediable en el luminoso, una fulgurante acción trenzada por los hombres de refresco del técnico local culminó con una rigurosa pero clara falta dentro del área visitante. Víctor Mingo no titubeó un solo instante, colocó el esférico en el punto fatídico y ejecutó con maestría un lanzamiento preciso que superó la estirada del guardameta rival desatando la alegría en las gradas. Esta victoria balsámica permite al conjunto asturiano reforzar la confianza en su plan de trabajo y mirar con optimismo renovado al inminente inicio del campeonato doméstico.
Con este último test de pretemporada completado con éxito, el cuerpo técnico ya centra todos sus esfuerzos en pulir los últimos detalles tácticos de cara al debut oficial. La aportación providencial de piezas jóvenes como Víctor Mingo demuestra que la plantilla cuenta con alternativas de garantías desde el banquillo, un factor diferencial que resultará determinante a lo largo de una maratoniana y exigente campaña donde cada detalle competitivo marcará la diferencia en la lucha por alcanzar los objetivos marcados por la entidad.
