Equipo Falso9 | Estás leyendo una noticia del día 31/08/2026
El Valencia CF firmó una de sus actuaciones más grises de los últimos tiempos al caer con estrépito por 3-1 en su visita a Riazor frente a un ambicioso Deportivo. El conjunto dirigido por Carlos Corberán volvió a evidenciar graves carencias tanto en el plano táctico como en el anímico, dejando patente que el inicio de temporada está siendo una auténtica pesadilla para la entidad blanquinegra. Desde el pitido inicial, los locales impusieron un ritmo frenético al que los valencianistas no souperieron oponer resistencia, viéndose superados en cada disputa individual y en la ocupación de los espacios sobre el terreno de juego.
La pesadilla valencianista comenzó a fraguarse muy pronto, cuando apenas se habían disputado trece minutos de encuentro. Un saque de esquina mal defendido derivó en una acción desafortunada que culminó con un nuevo tanto en propia puerta de César Tárrega, un dato estadístico preocupante que refleja los fantasmas defensivos que persiguen al canterano. Sin tiempo para asimilar el golpe, apenas cuatro minutos después, una pérdida imperdonable en campo contrario propició una rápida transición ofensiva que culminó con maestría el delantero Aubameyang, batiendo con calidad a Dimitrievski para poner el segundo en el marcador.
Pese al absoluto desconcierto táctico, un destello de esperanza asomó para los visitantes gracias a una generosa concesión del rival en la salida de balón. En el minuto 26, un error grosero fue aprovechado con eficacia por Umar Sadiq, quien no desapreció el regalo para recortar distancias y meter de nuevo a su equipo en la pelea. Ese 2-1 invitaba a pensar en una reacción tras el paso por los vestuarios, obligando al cuerpo técnico a mover fichas de manera inmediata modificando el sistema defensivo para buscar mayor presencia en campo contrario y frenar el caudal ofensivo gallego.
Sin embargo, la esperada reacción nunca llegó a consolidarse sobre el césped de Riazor. Aunque el equipo intentó estirar líneas, el peligro constante seguía rondando el área defendida por el guardameta macedonio. La sentencia definitiva llegó pasada la hora de encuentro, cuando un centro medido terminó provocando otro desafortunado autogol, en esta ocasión obra de Mouctar Diakhaby, que sepultaba por completo las opciones de puntuar. Los cambios introducidos desde el banquillo, dando entrada a hombres de refresco, tampoco surtieron el efecto deseado ante un rival muy cómodo.
Con este doloroso tropiezo, el conjunto che encadena una racha muy preocupante de resultados que empieza a agotar la paciencia de la afición, sumando apenas un punto de los últimos nueve posibles. El ambiente enrarecido vuelve a planear amenazante sobre las gradas de Mestalla, donde la exigencia máxima obliga a una reacción urgente tanto de los futbolistas como de la dirección deportiva si no se quiere complicar el futuro en este arranque liguero de la máxima categoría.
