Equipo Falso9 | Estás leyendo una noticia del día 31/08/2026
El paso del tiempo en el mundo del fútbol suele ser implacable, pero los grandes clubes siempre buscan adelantarse al futuro. Eso fue exactamente lo que hizo el Atlético de Madrid hace ahora un año al cerrar la incorporación de Álex Baena. Con apenas 25 años, el centrocampista aterrizó en el Metropolitano con la monumental y preciosa tarea de ejercer como el legítimo heredero y testigo de una leyenda viva de la entidad como es Antoine Griezmann. La directiva colchonera no escatimó en esfuerzos financieros para asegurar el talento de uno de los mediapuntas más brillantes de su generación.
La operación económica no tardó en acaparar portadas y despertar una enorme expectación entre la afición rojiblanca. El club madrileño desembolsó una cifra contundente al Villarreal que ascendía a los 42 millones de euros fijos, complementados con otros 13 millones en variables, de los cuales cinco se consideraban de carácter premium por objetivos muy exigentes. Esta inversión récord convirtió al internacional español en el fichaje más caro acometido por la entidad en aquel mercado, una apuesta institucional rotunda que reflejaba la absoluta confianza depositada en su enorme potencial técnico para liderar la medular.
Sin embargo, el destino a menudo suele poner a prueba la paciencia de los futbolistas y de los propios seguidores. Cuando todo estaba preparado para que el mediapunta comenzara a deslumbrar desde la primera jornada del campeonato liguero, la mala suerte se cebó con él en forma de una inesperada lesión que truncó su puesta de largo. Aquel duro revés físico obligó al jugador a parar de manera drástica, cortando de raíz la adaptación que venía realizando durante la pretemporada bajo las estrictas órdenes del cuerpo técnico colchonero.
Por si el calvario físico inicial no hubiera sido suficiente obstáculo, el proceso de recuperación se vio aún más entorpecido por un contratiempo médico de última hora. Justo en el momento en el que el futbolista encaraba la recta final de su rehabilitación y se disponía a recibir el alta médica para reincorporarse a la dinámica competitiva del grupo, una apendicitis aguda le obligó a pasar por el quirófano de urgencia. Este nuevo imprevisto retrasó de manera inevitable su tan ansiado debut oficial, sumiendo al jugador en un periodo de profunda frustración personal pero multiplicando su hambre de revancha deportiva.
Ahora, con el pasado médico completamente olvidado y la total confianza del club intacta, Álex Baena ya pisa con firmeza el césped del Metropolitano dispuesto a justificar cada euro invertido en su fichaje. La grada sabe perfectamente que su calidad atesora destellos diferenciales capaces de decidir partidos complejos. El momento de asumir galones, anudarse la capa y demostrar que su talento no tiene techo ha llegado de forma definitiva para un jugador llamado a marcar una época dorada en el esquema táctico del conjunto rojiblanco durante los próximos años.
