Equipo Falso9 | Estás leyendo una noticia del día 10/09/2026
El exentrenador del Tottenham, Mauricio Pochettino, ha vuelto a encender el debate en el fútbol inglés al asegurar públicamente que su equipo debió haber ganado la Premier League de la temporada 2016-2017. En aquella campaña histórica para los ‘spurs’, el conjunto dirigido por el técnico argentino firmó un torneo extraordinario, aunque finalmente fue el Chelsea de Antonio Conte quien terminó levantando el trofeo de campeón de liga.
El fundamento de la reclamación de Pochettino se basa en las recientes revelaciones y sanciones relacionadas con las infracciones financieras cometidas por el club ‘blue’. En concreto, la Football Association impuso una multa de 10 millones de libras, equivalentes a unos 11,64 millones de euros, tras demostrarse que el Chelsea había incurrido en setenta y cuatro infracciones de las normativas económicas establecidas en el campeonato doméstico durante ese periodo temporal.
Para el estratega argentino y muchos aficionados del club del norte de Londres, estas irregularidades suponen un claro agravio comparativo y una alteración directa de la competición. Según su perspectiva, competir contra una entidad que presuntamente vulneraba las reglas financieras para construir o mantener sus plantillas resta legitimidad deportiva al título obtenido, convirtiendo la temporada en un escenario de desigualdad manifiesta sobre el terreno de juego.
Aquella plantilla del Tottenham, que contaba con futbolistas de la talla de Harry Kane, Dele Alli o Son Heung-min, se quedó a las puertas de la gloria en una de las etapas más brillantes de la historia moderna del club. Pese a sumar una cantidad sobresaliente de puntos y mostrar un juego coral muy vistoso, el bloque se vio superado en la recta final por un rival que ahora vuelve a estar en el centro de la polémica institucional.
Las declaraciones de Pochettino abren un debate profundo sobre el fair play financiero y el impacto retroactivo de las sanciones en la historia del fútbol inglés. Mientras los organismos reguladores continúan vigilando la salud económica de los clubes, las palabras del técnico reabren una herida dolorosa para una hinchada que todavía sueña con aquel campeonato que, a ojos de su exentrenador, les fue arrebatado en los despachos.
