Equipo Falso9 | Estás leyendo una noticia del día 27/09/2026
En la gran mayoría de los casos, la aparición de los jugadores de la cantera en el primer equipo responde a la necesidad derivada de lesiones o adversidades imprevistas. Los enormes problemas físicos y competitivos que está atravesando el Deportivo de La Coruña, que en su particular semana negra perdió de golpe a efectivos importantes como Marc Casadó, Pierre Aubameyang y a Zakaria Eddahchouri, han abierto una ventana de oportunidad única para que varios jóvenes valores de la base se muestren con el primer equipo blanquiazul y demuestren su enorme talento sobre el terreno de juego.
Durante el último compromiso amistoso disputado en tierras portuguesas frente al Penafiel, el técnico Antonio Hidalgo decidió reclutar de urgencia a tres futbolistas procedentes directamente del equipo juvenil: Frank Iglesias, que sorprendió a propios y extraños saliendo directamente como titular; Leandro Altieri y Mauro Valeiro. Se trata de tres perlas de nuestra cantera que se han atrevido a asomarse al escalón más alto del club, rindiendo a un nivel sumamente competitivo bajo la atenta mirada del cuerpo técnico y dejando destellos muy ilusionantes de cara al futuro de la entidad.
La gran pregunta que se hicieron muchos aficionados deportivistas tras ver el encuentro fue indudablemente cómo juegan y cuáles son las principales virtudes de estos jóvenes peloteros que defienden la camiseta del Depor. Frank Iglesias demostró una madurez táctica inusual para su corta edad, ocupando espacios con criterio y mostrando una personalidad arrolladora en la medular. Por su parte, Leandro Altieri aportó desborde y frescura por las bandas, mientras que Mauro Valeiro dejó claras muestras de su inteligencia posicional y su capacidad de sacrificio defensivo para equilibrar al equipo en los momentos de mayor presión del rival luso.
Esta decidida apuesta por la cantera no hace más que refrendar el excelente trabajo que se viene realizando desde las categorías inferiores del club herculino, donde la formación no solo busca el desarrollo técnico y táctico, sino también la fortaleza mental necesaria para competir al máximo nivel. La escasez de efectivos en el primer equipo se ha convertido, de este modo, en la coartada perfecta para que el talento joven reclame su espacio con argumentos deportivos sólidos, obligando al cuerpo técnico a tenerlos muy en cuenta de cara a los próximos compromisos oficiales de la temporada.
El futuro del Deportivo de La Coruña pasa irremediablemente por cuidar y potenciar este tipo de talento emergente que pisa con tanta fuerza desde los escalones inferiores. La experiencia vivida en Penafiel sirve no solo como un valioso premio individual para los tres protagonistas, sino también como un aviso para navegantes de que la cantera blanquiazul sigue gozando de una salud envidiable y está plenamente preparada para dar el do de pecho siempre que la institución más lo necesita.
