Equipo Falso9 | Estás leyendo una noticia del día 28/09/2026
El fútbol va mucho más allá de noventa minutos sobre el césped, y las directivas de los clubes a menudo protagonizan actos de hermandad que ennoblecen este deporte. En esta ocasión, el presidente de la Real Sociedad, Jokin Aperribay, quiso escenificar el excelente clima institucional desplazándose personalmente hasta la ciudad autónoma de Ceuta. El máximo mandatario txuri-urdin estuvo acompañado por el vicepresidente de la entidad, Ángel Oyarzun, en un viaje institucional que dejó patente el respeto mutuo existente entre ambos clubes modestos y de élite.
El motivo central de la visita fue arropar a su homónimo caballa, Luhay Hamido, presidente del Ceuta, coincidiendo con el duelo que midió al conjunto local frente al Sanse, el filial de la Real Sociedad que milita en la categoría de plata. Durante el acto protocolario de intercambio de presentes, la delegación realista obsequió a los anfitriones con la obra escultórica titulada ‘El Abrazo-Besarkada’, un poderoso símbolo artístico de cordialidad, deportividad y amistad eterna entre instituciones deportivas.
Pero el detalle institucional no quedó únicamente en el plano directivo, ya que los jugadores del primer equipo también estuvieron muy presentes en el recuerdo. Aperribay entregó personalmente dos camisetas oficiales firmadas por Mikel Oyarzabal, capitán indiscutible de la Real Sociedad y figura clave de la selección española. Un obsequio de gran valor sentimental y deportivo que supuso un aliciente anfitrión inmejorable para la plantilla ceutí en los prolegómenos de un choque de máxima trascendencia para sus aspiraciones ligueras.
Sobre el terreno de juego, el guion del partido terminó por redondear una jornada inolvidable para los intereses locales. El Ceuta cuajó un encuentro sobresaliente y logró imponerse con claridad por un marcador de tres goles a uno ante el filial donostiarra. Esta victoria supuso el primer triunfo de toda la temporada para los caballas, un resultado balsámico que inyecta una dosis masiva de moral y confianza a un equipo que necesitaba imperiosamente revertir su dinámica negativa.
De este modo, la visita de la cúpula de la Real Sociedad se saldó con una profunda comunión entre aficiones y directivas, demostrando que la nobleza en el fútbol sigue muy viva. Mientras el filial realista encaja la derrota con deportividad y deportivismo, el cuadro caballa celebra una jornada histórica donde el balón y los valores humanos caminaron de la mano hacia un futuro mucho más prometedor en la categoría.