Equipo Falso9 | Estás leyendo una noticia del día 30/09/2026
El exdelantero inglés Michael Owen, recordado por conquistar el Balón de Oro en el año 2001, ha emprendido un camino radicalmente alejado de los banquillos y los despachos tradicionales del fútbol europeo. Lejos de la presión mediática que marcó su precoz y fulgurante carrera en la Premier League, el legendario atacante ha encontrado su verdadera pasión en el mundo de la hípica, gestionando un impresionante centro de entrenamiento equino que acoge a decenas de animales de competición.
En su finca privada, el exinternacional británico cuida actualmente de un total de 140 caballos de pura raza, invirtiendo una parte sustancial de la fortuna que amasó durante sus años en la élite deportiva. Lo que comenzó como un hobby tardío tras colgar las botas se ha transformado en un proyecto empresarial de gran envergadura, donde Owen supervisa personalmente cada detalle del bienestar y la preparación física de los ejemplares destinados a las principales carreras del circuito hípico internacional.
Uno de los aspectos más llamativos de estas instalaciones es el nivel de sofisticación y lujo reservado exclusivamente para los animales. Entre los caprichos arquitectónicos y tecnológicos destaca una exclusiva piscina privada con spa diseñada específicamente para la rehabilitación, el descanso y la hidroterapia equina. Esta innovadora estructura permite que los valiosos caballos mantengan un estado de forma óptimo, previniendo lesiones musculares y acelerando la recuperación tras las exigentes competiciones en las pistas.
Atrás quedan los días en los que el nombre de Owen acaparaba las portadas de los diarios deportivos por sus goles decisivos con la selección de Inglaterra y sus etapas en clubes de la talla del Liverpool o el Real Madrid. Hoy en día, su rutina diaria transcurre entre establos, veterinarios y entrenadores, demostrando que la vida después del deporte profesional puede transcurrir en plena armonía con la naturaleza y lejos de la exigencia constante del césped.
Con esta inusual y multimillonaria apuesta, el exgoleador demuestra que su espíritu competitivo sigue intacto, aunque trasladado por completo al sector ecuestre. Los aficionados que un día corearon sus tantos en Anfield recuerdan ahora con simpatía esta reconversión que sitúa al histórico Balón de Oro como uno de los propietarios de cuadras más dedicados y excéntricos del panorama actual.
