Equipo Falso9 | Estás leyendo una noticia del día 12/10/2026
El Olympique de Marsella logró romper su nefasta racha de resultados al imponerse por un ajustado 0-2 en su visita al estadio del Troyes, en un encuentro donde los marselleses sufrieron de lo lindo para amarrar los tres puntos. El conjunto dirigido por su cuerpo técnico actual necesitaba imperiosamente una victoria que frenara la sangría de malos resultados tras encadenar cinco derrotas consecutivas entre todas las competiciones, una situación insostenible para un club de la exigencia histórica del OM en la Ligue 1.
El partido comenzó con la tensión propia de un equipo sumido en una crisis de confianza. A pesar de la superioridad teórica sobre el terreno de juego, el Marsella careció de fluidez durante muchos minutos, permitiendo que el Troyes, un rival combativo y recién ascendido, creyera en sus opciones de dar la sorpresa. Fue el talentoso centrocampista Amine Harit quien acudió al rescate de los suyos al inaugurar el marcador con una acción de gran calidad técnica, desatando la locura en el banquillo visitante y aliviando momentáneamente la enorme presión que pesaba sobre las espaldas de la plantilla.
Sin embargo, el sufrimiento del conjunto marsellés no iba a terminar tan fácilmente. Con el 0-1 en el luminoso, el encuentro entró en una fase de locura transitoria durante los minutos de descuento de la segunda mitad. El Troyes se volcó al ataque con más corazón que cabeza y rozó la machada de milagro, desaprovechando de manera incomprensible dos ocasiones clarísimas de gol que helaron la sangre a los seguidores del OM. La falta de acierto de los locales en los metros finales se convirtió en la tabla de salvación para un bloque que estaba pidiendo la hora a gritos sobre el césped.
Cuando el susto aún rondaba las áreas, el partido terminó de decantarse del lado visitante gracias a una pena máxima señalada a favor de los marselleses. El encargado de ejecutar la pena máxima fue Abdelli, quien no falló desde los once metros y mandó el esférico al fondo de las mallas. Este segundo tanto supuso la sentencia definitiva y el pitido final desató la euforia contenida de jugadores y técnicos, conscientes de que habían escapado por muy poco de un nuevo tropiezo que habría agravado aún más la crisis deportiva.
Esta victoria a domicilio sabe a gloria y debe servir como un punto de inflexión para afrontar con mayores garantías los próximos compromisos del campeonato francés. El Olympique de Marsella respira al fin en la clasificación y recupera sensaciones muy necesarias, aunque el cuerpo técnico ya ha advertido que el equipo debe mejorar notablemente en defensa si quiere aspirar a los puestos de cabeza en esta exigente temporada de la Ligue 1. El margen de error sigue siendo mínimo y la afición espera continuidad en el juego.
