Equipo Falso9 | Estás leyendo una noticia del día 17/10/2026
El inicio de temporada en el Atlético de Madrid está dejando sensaciones encontradas en su parcela ofensiva, donde el equipo carbura con la aportación coral pero echa en falta la pegada de sus principales referencias. Las alarmas relativas no suenan, pero el dato llama poderosamente la atención en el seno de la afición rojiblanca y en las propias oficinas del Metropolitano. Los máximos goleadores del curso pasado, Julián Álvarez y Alexander Sørloth, quienes sumaron la friolera de 40 tantos entre ambos en la campaña anterior, todavía no han logrado estrenar su casillero anotador en lo que llevamos de este nuevo ejercicio competitivo.
Esta sequía de los hombres llamados a liderar el ataque contrasta de manera muy directa con la versatilidad y el dinamismo que está mostrando el resto de la plantilla dirigida por el cuerpo técnico. Lejos de depender exclusivamente de sus delanteros estelares, el conjunto colchonero ha diversificado el riesgo y la responsabilidad del gol de una manera sobresaliente. Hasta el momento, un total de 11 jugadores rojiblancos ya saben lo que es ver portería esta temporada, demostrando que la pizarra y la llegada desde segunda línea están compensando con creces la falta de acierto inicial de sus arietes más consagrados sobre el verde.
La situación de Julián Álvarez genera especial expectación debido al enorme impacto mediático y futbolístico que supuso su llegada al club madrileño. El delantero argentino, dotado de una calidad inmensa y de una movilidad que enloquece a cualquier defensa rival, participa activamente en la construcción del juego y genera espacios constantemente, pero la fortuna de cara al marco contrario le está siendo esquiva en este arranque de curso. Por su parte, el noruego Alexander Sørloth atraviesa por una fase similar de desacierto, a pesar de seguir ofreciendo esa imponentes presencia física y capacidad de descarga que tanto valora el entrenador en los partidos más trabados y exigentes.
Desde el cuerpo técnico se transmite un mensaje absoluto de tranquilidad y confianza hacia ambos futbolistas. Los entrenadores saben perfectamente que los goleadores viven de rachas y que, en cuanto el primer balón cruce la línea de gol con claridad, se desatará el potencial que ambos atesoran. El vestuario tampoco muestra atisbos de preocupación, conscientes de que lo verdaderamente importante es que el equipo sigue sumando ocasiones, compitiendo al máximo nivel en cada jornada y encontrando soluciones alternativas gracias al acierto de mediocentros, extremos y defensas incorporados al ataque.
El calendario inmediato se presenta como el escenario ideal para que las grandes estrellas del gol vuelvan por sus fueros y se reencontrasen con la red. La exigencia competitiva no frena y el Atlético de Madrid necesita que sus puntas de lanza recuperen la afinada puntería para afrontar con garantías los próximos duelos decisivos tanto en el torneo doméstico como en el continente europeo. Cuando Julián y Sørloth recuperen la brújula goleadora, el techo competitivo de este equipo se elevará exponencialmente hacia cotas verdaderamente temibles para cualquier rival.
