Equipo Falso9 | Estás leyendo una noticia del día 23/10/2026
Las visitas del Deportivo de La Coruña al feudo del Atlético de Madrid se han convertido históricamente en un auténtico dolor de cabeza para la entidad gallega. Las estadísticas no engañan y reflejan una racha absolutamente demoledora, acumulando doce partidos consecutivos perdidos y un total de quince encuentros sin conocer la victoria en territorio rojiblanco, un dato que obliga a echar la vista atrás hasta el ya lejano año 1999 para recordar la última alegría blanquiazul en este escenario.
La sequía anotadora es otro de los grandes males que persiguen al conjunto coruñés en sus desplazamientos para medirse al cuadro colchonero. Para encontrar el último tanto firmado por el Depor hay que bucear en las profundidades del pasado reciente, concretamente hasta el 16 de noviembre de 2008. Desde aquella diana lejana, la entidad gallega encadena ocho partidos seguidos sin ver puerta, lo que se traduce en la friolera de 634 minutos de juego ininterrumpido sin celebrar un gol a favor, superando las diez horas de absoluta sequía ofensiva.
Aquel último grito de gol, sin embargo, dejó un sabor agridulce en la memoria colectiva del deportivismo. El tanto anotado sirvió de bien poco para los intereses gallegos, ya que el equipo terminó cayendo con estrépito y encajando una contundente goleada por 4-1. El paso de los años ha agigantado aquel recuerdo, especialmente porque la cita tuvo lugar en un recinto ya mítico y desaparecido para el fútbol español como era el antiguo estadio Vicente Calderón, escenario testigo de aquella dolorosa derrota.
Nombres propios como el de Filipe Luis emergen inevitablemente al recordar aquella época dorada del lateral brasileño defendiendo la camiseta blanquiazul, siendo testigo directo de una competitividad feroz que hoy en día parece una quimera en estos duelos. La exigencia actual del calendario demuestra que romper estas estadísticas requiere de una resistencia mental absoluta y de un planteamiento táctico casi perfecto para superar el muro defensivo que los madrileños suelen construir en su propio estadio.
El reto para las próximas generaciones del Deportivo pasa por cambiar radicalmente esta dinámica perniciosa que pesa como una losa en el aspecto psicológico de la plantilla. Mientras tanto, las estadísticas seguirán recordando que el fútbol de élite no perdona los errores del pasado y que romper rachas históricas tan negativas exige un esfuerzo titánico sobre el césped para volver a reinar donde antaño se sufrieron las mayores penalidades.
