Equipo Falso9 | Estás leyendo una noticia del día 24/10/2026
El técnico del Sevilla, Quique Sánchez Flores, no ocultó su enorme decepción tras el último encuentro disputado por su equipo en el campeonato liguero. Las declaraciones del entrenador resonaron con fuerza en la sala de prensa, donde dejó claro que la imagen ofrecida por el conjunto hispalense durante gran parte del choque estuvo muy lejos de lo exigido en la máxima categoría del fútbol español. El preparador madrileño reconoció abiertamente que el equipo firmó su peor versión de la temporada, un bajón competitivo que encendió todas las alarmas en el seno de la entidad nervionense.
Durante su comparecencia ante los medios de comunicación, el máximo responsable del banquillo sevillista lamentó profundamente la tardía reacción de sus futbolistas sobre el césped. Según analizó con detalle, el empuje y la intensidad que mostraron en el último cuarto de hora del partido debieron aparecer desde el primer minuto del encuentro. Esa falta de competitividad inicial condenó a un Sevilla que se vio superado por su rival en prácticamente todas las facetas del juego, evidenciando una fragilidad táctica y mental que el cuerpo técnico lleva intentando corregir desde el inicio del curso.
El enfado del preparador no es casualidad, ya que el equipo acumulaba semanas buscando una regularidad que le permitiera escalar posiciones y alejarse definitivamente de la zona de peligro en la tabla clasificatoria. Sin embargo, actuaciones como esta demuestran que el margen de error es mínimo y que la plantilla todavía arrastra problemas estructurales importantes. La falta de tensión competitiva en los tramos decisivos de los partidos se ha convertido en una pesadilla recurrente que penaliza gravemente las aspiraciones del club andaluz en este exigente tramo de la competición doméstica.
La afición sevillista, que viajó para apoyar al equipo o siguió el encuentro desde sus hogares, también manifestó su descontento ante la alarmante falta de ambición mostrada por los jugadores durante los primeros compases del duelo. Las palabras de Quique Sánchez Flores sirvieron para sintonizar con el sentir general de la grada, que exige una profunda autocrítica y un cambio radical de actitud de cara a los próximos compromisos oficiales. El vestuario es consciente de que no hay tiempo para lamentaciones y que la única vía para recuperar el crédito perdido es el trabajo diario en la ciudad deportiva.
Con la mirada puesta ya en el siguiente desafío del calendario, el cuerpo técnico trabaja a contrarreloj para recomponer anímicamente a un grupo que necesita recuperar urgentemente la confianza en sus propias posibilidades. El entrenador insistió en que solo a través del compromiso colectivo y la concentración durante los noventa minutos se podrán evitar nuevostropiezos que hipotequen el futuro inmediato del club. El tiempo corre en contra y la exigencia del escudo obliga a reaccionar de manera inmediata sobre el terreno de juego para enderezar el rumbo de la temporada.
