Equipo Falso9 | Estás leyendo una noticia del día 26/10/2026
El joven central del Real Madrid, Raúl Asencio, fue una de las notas más destacadas en el ámbito anímico del equipo durante la celebración del último Clásico. A sus 23 años, el defensor grancanario vivió el partido desde una perspectiva diferente, acompañando de cerca a sus compañeros a pesar de encontrarse en plena fase de recuperación tras pasar por el quirófano a principios de octubre para solventar una complicada fisura de tibia que arrastraba desde el curso pasado.
La lesión, que mermó notablemente su rendimiento y participación durante toda la temporada anterior, obligó al zaguero a someterse a una intervención quirúrgica indispensable para garantizar su plena recuperación deportiva. El proceso médico ha sido lento y lleno de precauciones, al punto de que hace apenas unos días logró soltar las muletas y dar sus primeros pasos sobre el césped de la ciudad deportiva de Valdebebas, marcando el inicio formal de su cuenta atrás para volver a los terrenos de juego.
A pesar de la lógica prudencia que exigen los galenos y el cuerpo técnico en este tipo de lesiones óseas, el profundo compromiso de Asencio con el grupo pudo más que las limitaciones físicas. Su inquebrantable afán por arropar al vestuario en un compromiso de máxima exigencia le llevó a tomar la decisión de subirse al avión junto al resto de la plantilla para vivir desde la concentración el trascendental duelo disputado en el feudo azulgrana.
La presencia del central en el viaje demuestra la sólida piña que ha construido el cuerpo técnico en el seno del primer equipo madridista, donde incluso los jugadores lesionados participan activamente en la dinámica competitiva y en los momentos clave del calendario. Para Asencio, este desplazamiento supuso también una inyección anímica vital, permitiéndole cambiar de aires y sentir de nuevo la adrenalina de la alta competición mientras continúa cumpliendo plazos en su larga rehabilitación.
En el club confían plenamente en que su evolución siga el curso favorable marcado por los médicos, con el objetivo de verle vestido de corto sobre el terreno de juego más pronto que tarde. La ilusión del canterano por enfundarse la elástica blanca y demostrar su valía bajo las órdenes del entrenador permanece intacta, convirtiendo esta dura etapa de lesiones en un simple bache de aprendizaje en su prometedora carrera profesional.
