Equipo Falso9 | Estás leyendo una noticia del día 28/10/2026
La Copa del Rey volvió a demostrar por qué es el torneo de las sorpresas y el escenario perfecto para las grandes gestas de los equipos más modestos. La Unión Deportiva Almería estuvo al borde del abismo en su visita al campo del correoso Castellonense, necesitando de una prórroga agónica y de la aparición providencial de su talento en la medular para evitar un ridículo histórico. El conjunto almeriense, que milita en categorías superiores, sufrió lo indecible ante un rival ordenado, intenso y que rozó con la punta de los dedos una clasificación que habría marcado un antes y un después en su historia deportiva.
Durante los noventa minutos reglamentarios, el guion del encuentro estuvo lejos de reflejar la teórica superioridad visitante sobre el verde del Eliseo Pla Ramírez. El cuadro valenciano plantó un esquema táctico casi perfecto, ahogando las líneas de creación del Almería y generando constantes dudas en la retaguardia andaluza. La falta de acierto de cara a puerta y el descomunal despliegue físico de los locales mantuvieron el empate inicial, obligando a estirar una eliminatoria que comenzó a teñirse de tintes dramáticos para los intereses del conjunto indálico a medida que avanzaban los minutos y la tensión competitiva iba en aumento.
La locura desatada en Villanueva de Castellón estalló al inicio de la prórroga, concretamente en el minuto 93, cuando Agustín Murillo aprovechó un balón dividido para batir la portería defendida por Áron Yaakobishvili. El 1-0 desató la euforia en las gradas, que ya saboreaban una gesta memorable frente a un rival de categoría superior. Sin embargo, la reacción del Almería no se hizo esperar del todo y, tirando de orgullo, galones y fondo de armario, los visitantes comenzaron a volcar el campo hacia la portería de un agotado Joan Company, que vio cómo su resistencia comenzaba a tambalearse peligrosamente.
Cuando el partido agonizaba y el fantasma de la eliminación era ya una realidad muy palpable, emergió la figura de Thalys para poner las tablas en el marcador en el minuto 112 con un remate oportuno que devolvió el resuello a los pocos desplazados rojiblancos. Con el Castellonense volcado físicamente y acusando el tremendo desgaste del esfuerzo colectivo, el colegiado señaló una pena máxima decisiva en el minuto 120. Con la máxima tensión ambiental, Sergio Arribas asumió la tremenda responsabilidad desde los once metros y no falló, firmando el definitivo 1-2 que selló el pase más sufrido.
Esta sufrida victoria deja importantes lecciones para el cuerpo técnico del Almería de cara al futuro inmediato en el exigente calendario de la temporada. Aunque el objetivo de avanzar de ronda en el torneo del K.O. se cumplió con creces, el encuentro evidenció que la relajación se paga muy cara en competiciones a partido único. El Castellonense, por su parte, se marchó con la cabeza muy alta tras rozar la machada, demostrando que el fútbol modesto en España goza de una salud envidiable y de una competitividad feroz capaz de poner contra las cuerdas a cualquier gigante.
