Cuando Wenger apartó a Pires del Real Madrid

Equipo Falso9 | Estás leyendo una noticia del día 30/10/2026

La historia del fútbol está marcada por decisiones que pudieron cambiar el rumbo de los acontecimientos. Una de ellas la protagonizó Robert Pires en el año 2000, cuando el centrocampista francés se encontraba en la encrucijada de elegir entre el Real Madrid y el Arsenal. En unas recientes declaraciones, el exjugador ha recordado cómo Arsène Wenger logró convencerle de que su sitio estaba en Londres, descartando por completo la opción de recalar en el conjunto blanco.

Pires reconoció que los primeros compases en la Premier League no fueron nada sencillos. La exigencia física y la intensidad del fútbol inglés supusieron un reto mayúsculo para su adaptación. Sin embargo, la confianza depositada por su compatriota y técnico en el banquillo gunner fue fundamental para que el extremo encontrara su mejor versión y se convirtiera en una auténtica leyenda del club londinense, dejando huella en una época dorada de la entidad.

Durante la charla en la que repasó su trayectoria, el galo confesó una anécdota vivida en el banquillo del Arsenal donde comprendió la verdadera dimensión del fútbol británico. Wenger le inculcó una mentalidad competitiva feroz que le hizo exclamar en su momento que este fútbol no es para mí debido a la extrema dureza de los encuentros, un pensamiento que con el tiempo se transformó en pura pasión por la competición y en un rendimiento sobresaliente sobre el césped.

La negativa al Real Madrid demostró que la apuesta por el proyecto de Wenger era firme. En el Arsenal, Pires formó parte de los famosos Invencibles, aquel equipo que conquistó la liga inglesa sin conocer la derrota en la temporada 2003-2004. Su sociedad con futbolistas de la talla de Thierry Henry y Patrick Vieira quedará para siempre en la memoria colectiva de los aficionados al deporte rey.

Mirando atrás con perspectiva, el exinternacional francés no se arrepiente en absoluto de haber rechazado los cantos de sirena merengues. Su paso por Highbury le consolidó como uno de los mejores extremos de su generación y demostró que la intuición de Arsène Wenger a la hora de reclutar talento joven y moldearlo era prácticamente infalible en el panorama europeo.