Equipo Falso9 | Estás leyendo una noticia del día 30/10/2026
El Sporting logró certificar su pase a la siguiente ronda copera tras sufrir de lo lindo en su visita al Municipal Luis Ramos, donde el CD Guijuelo acarició la machada durante gran parte del encuentro. Los locales saltaron al terreno de juego sin complejos, conscientes de que este tipo eliminatorias a partido único equilibran las fuerzas y apelan directamente a la épica. El conjunto salmantino planteó un bloque muy compacto que neutralizó las virtudes ofensivas de los asturianos durante los primeros cuarenta y cinco minutos, generando una atmósfera de auténtica tensión competitiva en las gradas del feudo castellonense y leonés.
La sorpresa saltó a la media hora de juego cuando un desafortunado lance del destino acabó decantando la balanza momentáneamente para los locales. En el minuto 36, un centro lateral envenenado se enredó en el área y Pablo Vázquez introdujo el esférico en su propia portería, desatando la locura en la parroquia local. Con ese 1-0 adverso y la sensación de incomodidad sobre el césped, los gijoneses enfilaron el túnel de vestuarios con la obligación imperiosa de cambiar radicalmente la dinámica si no querían firmar uno de los grandes batacazos coperos de la temporada actual.
El técnico visitante movió ficha de inmediato al descanso consciente del peligro, dando entrada a piezas capitales para agitar el árbol. La reacción no se hizo esperar y el peso de la superior categoría comenzó a imperar sobre el verde. En el minuto 61, Juan Otero aprovechó una gran dejada para poner las tablas en el marcador con un disparo inapelable. Sin tiempo apenas para que el Guijuelo asimilara el empate, la inercia ofensiva volvió a golpear de forma inmediata: apenas sesenta segundos después, el joven Enol Prendes culminaba la remontada parcial estableciendo el 1-2 que devolvía la tranquilidad relativa al banquillo visitante.
Pese a los dos tantos consecutivos, el equipo local no bajó los brazos y estiró líneas en busca de una prórroga que se antojaba agónica, obligando al cuadro sportinguista a contemporizar y defender su renta con uñas y dientes. Los cambios defensivos y de refresco aportaron el oxígeno necesario para contener las acometidas postreras de un Guijuelo encomendado a la fe. El partido se mantuvo en un puño, con el miedo constante a cualquier acción a balón parado que pudiera dinamitar el trabajo realizado por los asturianos durante la segunda mitad del enfrentamiento copero.
Cuando el encuentro agonizaba y el público local ya descontaba los últimos segundos, apareció la sentencia definitiva que disipó cualquier atisbo de duda. En el minuto 94, Miguel Conde, que había ingresado al campo en los instantes finales, aprovechó un contragolpe letal para firmar el definitivo 1-3 y cerrar la eliminatoria. Con más apuros de los previstos inicialmente, el Sporting cumple el expediente y avanza con la lección bien aprendida de cara a los próximos compromisos oficiales de la temporada.
