Equipo Falso9 | Estás leyendo una noticia del día 04/11/2026
La llegada de Jagoba Arrasate tras la destitución de Ramis y la importante victoria cosechada ante el Racing parecieron devolver la ilusión y la estabilidad institucional al osasunismo en un momento delicado de la temporada. Sin embargo, el equipo rojillo era consciente de que la verdadera prueba de fuego residía en mejorar de manera drástica sus registros lejos de El Sadar, una asignatura pendiente que lastraba sus aspiraciones en la tabla clasificatoria.
El calendario quiso que, tras medirse al conjunto cántabro, los navarros afrontaran un tramo del campeonato verdaderamente asfixiante con dos salidas consecutivas de máxima exigencia. El primer destino marcado en rojo en la agenda rojilla fue la siempre complicada visita a tierras andaluzas para medirse al Sevilla, un escenario históricamente hostil donde sumar de a tres requiere de un esfuerzo físico y táctico superlativo por parte de toda la plantilla.
Sin apenas tiempo para asimilar lo sucedido en tierras hispalenses, la expedición osasunista tuvo que hacer las maletas de inmediato para poner rumbo a Galicia. El objetivo no era otro que visitar el estadio de Riazor para medirse al Deportivo de La Coruña, en un duelo directo de enorme trascendencia histórica y deportiva que medía las fuerzas reales de dos históricos del fútbol español en plena lucha por sus respectivos objetivos de la temporada actual.
La dirección deportiva y el cuerpo técnico incidieron durante todo el mes en la necesidad de mantener la concentración defensiva y la eficacia ofensiva fuera de casa. Los errores no forzados en salida de balón y la falta de contundencia en las áreas habían costado demasiados puntos valiosos en las primeras jornadas, por lo que este exigente periplo a domicilio se antojaba vital para calibrar las verdaderas opciones de crecimiento del equipo en la competición liguera.
En definitiva, el undécimo mes del año se consolidó como un auténtico examen de conciencia para un Osasuna que busca asentarse en la zona noble de la clasificación. La respuesta del equipo en estos desplazamientos marcará el devenir anímico y deportivo de una afición que sueña con ver a su equipo competir sin complejos en cualquier estadio de la geografía nacional.
